I162002a
Fecha: 20030722
Título: Dios sale adelante con su plan
Original en audio: [4 min. 53 seg.]
De las varias reflexiones que podemos hacer mirando la lectura del Éxodo, que hemos escuchado, es sobre cómo funcionan, cómo razonan o no razonan las masas; tan pronto se dejan llevar de la ira como del miedo; tan pronto se dejan llevar del entusiasmo como de la desilusión.
Porque precisamente, ira y pánico, fue lo que vieron los egipcios; entusiasmo y luego desilusión, habían predicado los hebreos. Es muy interesante cómo, en contraste con esa inestabilidad del corazón humano, que se hace patente en las multitudes, en contraste con esa inestabilidad, Dios, en la Sagrada Escritura, es el que siempre permanece; Dios es el que no se deja llevar por arrebatos de enojo, ni por fluctuaciones del entusiasmo o de depresión. Y este ha sido un gran ideal en la búsqueda de la santidad.
El santo, la santa es aquel que aprende a habitar en la estabilidad. Una ecuanimidad, una estabilidad de ánimo es una señal de haber alcanzado cierta madurez, cierta sabiduría, cierta ponderación; haber encontrado, podríamos decir, una ruta verdadera.
Porque, "mientras estemos sujetos a cualquier viento", según nos dice San Pablo en su Carta a los Efesios; "mientras estemos sujetos a los distintos vientos" Carta a los Efesios 4,14, pues significa que no hemos encontrado todavía nuestra ancla, nuestra fuerza.
Por otra parte, esa estabilidad de Dios llega a nosotros únicamente a través de la fe. Porque indudablemente los acontecimientos son muy variables, los acontecimientos, precisamente, nos despiertan eso, nos despiertan ira, o miedo, o entusiasmo, o desilusión.
De modo que el verdadero creyente, mira y no mira los acontecimientos del mundo, es decir, los mira, pero, como también nos dice San Pablo en sus Cartas a los Corintios, "los mira, pero como una apariencia que pasa" 1 Corintios 7,31, allá en primera Corintios; no se deja llevar demasiado por ninguna noticia, no se deja atraer demasiado por ninguna oferta, no le cree demasiado a ningún vendedor y tampoco es demasiado escéptico frente a la posibilidad del amor, de la alegría o de la felicidad.
El Señor sale adelante con su plan, su plan era libera a los hebreos, y el Señor los sacará adelante. Esto también tiene que infundirnos esperanza a nosotros. Nosotros seguramente no somos mejores que estos hebreos, pero tampoco somos peores; entre ellos seguramente estaban las mismas o peores miserias que las que nosotros tenemos.
Si Dios sacó a los hebreos no fue porque fueran buenos, sino para hacerlos buenos; y si Dios quiere llevarnos a través de los mares de este mundo y quiere conducirnos a su Reino, no es porque nosotros seamos buenos, sino porque quiere hacernos buenos.
Dejándonos guiar por el designio de Dios, dejándonos defender por el Brazo poderoso del Señor, pues estamos verdaderamente entrando en un designio que es más grande que nosotros.
No se nos olvide eso: Dios sale adelante con su plan. Los que viven en este mundo y para este mundo,padecen todas las inestabilidades, las angustias, las zozobra, y finalmente, su corazón no sabe ni a quién creerle.
En cambio, el que es consciente de su propia limitación, pero se abre a Dios, le cree a Dios y espera en el amor de Dios, por un lado, es menos inestable, es mucho más firme, y por otro lado, va siendo conducido por el poder, por la sabiduría y por la misericordia de Dios, hasta vencer a todos sus enemigos y hasta ver a Dios en Sión.