I124003a
Fecha: 20110623
Título: Una ilustracion muy antigua para abordar un problema etico actual
Original en audio: [4 min. 48 seg.]
Es extraña sin duda alguna la escena que encontramos en el capítulo dieciséis del libro del Génesis, de él se toma la primera lectura en la Misa de hoy.
¿Cuál es esta escena? Abraham tiene su esposa, Sara, que en este momento se llama Sarai, luego vendrá el cambio de nombre. Abraham y Sarai son estériles, y Abraham tiene como esta especie de obsesión de una descendencia, y Dios le ha prometido de hecho que va a tener una descendencia.
Pero Saray, por supuesto, es de muy avanzada edad y parece imposible, y ella de hecho pues no queda embarazada, y entonces se le ocurre una idea a Saray, una idea extrañísima sobre todo para nuestro tiempo. Saray decide que una esclava llamada Agar sirva como de representante suya, de modo que Abraham tenga relación con Agar y entonces el hijo que nazca ahí será como un hijo de Sarai, como una especie de adoptado, se ve que están tratando de buscar un modo de cumplir con ese anhelo tan esperado de un hijo, pero por otra parte se ve que no terminan de acertar.
En efecto, cuando Agar se sabe embarazada empieza a despreciar a Saray, hay conflicto entre estas dos mujeres, y finalmente, fastidiada por ese mismo conflicto y por las humillaciones que recibe pero también ella ataca, entonces Agar sale de casa. Es una escena que parece como de telenovela, yo lo sé, pero está ahí en la Biblia, capítulo dieciséis del Génesis.
En su desesperación, está mujer realmente no tiene a dónde ir, un ángel del cielo le habla y le dice: "Vas a dar a luz un hijo, pero tienes que irte a someter a tu señora, a Sarai" Génesis 16,9, y efectivamente, después de un tiempo nace un hijo que se llamará Ismael.
Toda la escena es bastante confusa, en especial porque uno no termina de entender cómo es que Sarai primero está de acuerdo y luego no está de acuerdo; probablemente, ella se imaginaba que Agar iba a ser como un vientre de arriendo, como lo que hay hoy. Fíjate que esta historia se sitúa en el siglo diecinueve antes de Cristo, y estamos ya en el siglo veintiuno después de Cristo, es decir, estamos a cuarenta siglos de distancia, pero sigue habiendo situaciones y problemas éticos que nos hacen pensar.
En realidad, lo que Sarai estaba esperando era que Agar fuera como un vientre sustituto, que ella quedara embarazada y entonces sirviera únicamente en función biológica, en la función fisiológica y luego ese niño pasara a ser el niño que cría Sarai, el niño que queda para Sarai, pero eso no funciona.
Eso no funciona porque el corazón de Agar se despierta con la alegría con la fuerza y también un poco con el orgullo, con la arrogancia que pude dar la maternidad, el saberse mamá, y entonces se rebela.
¡Qué ilustración tan interesante para abordar problemas éticos actuales! No, la maternidad no es simplemente biología, y el tener un hijo no es simplemente juntar unas células. No es la astucia nuestra, no es el poder tecnológico nuestro lo que garantiza la felicidad humana, ni mucho menos lo que garantiza el plan de Dios.
El camino, como lo muestra aquel Ángel, es camino de obediencia, pero lo mostrará también Dios, es camino de compasión y camino de fe.