I121003a
Fecha: 20110620
Título:
Original en audio: [4 min. 28 seg.]
Recordemos que nuestra Iglesia católica tiene un modo muy particular de distribuir las lecturas de la Misa para los días entre semana: una cosa es el evangelio y otra cosa es la primera lectura. Por supuesto, entre semana lo que hay es primera lectura y evangelio.
Entonces, ¿el evangelio qué secuencia lleva? Primero se toman textos de San Marcos, luego se toman textos de San Mateo y luego se toman textos de San Lucas. Esa lectura de San Marcos es prácticamente continua, y cuando se termina la parte de Marcos, menos los textos de la Pasión que son siempre para Semana Santa, se sigue con San Mateo y se lee casi todo San Mateo, menos la parte de la Pasión, y luego casi todo San Lucas, menos la parte de la Pasión. Así funciona el evangelio.
Y la primera lectura ¿cómo funciona? La primera lectura va cambiando en los años pares y en los años impares; además, también se va cambiando del Antiguo al Nuevo Testamento y luego otra vez al antiguo y luego otra vez al nuevo. Es decir, hay una mayor libertad en esos textos de la primera lectura.
Lo importante ¿qué es? Lo importante es que si una persona asiste con cierto juicio, con cierta regularidad, o si sigue por lo menos estas lecturas valiéndose de la Biblia o de los recursos que da Internet, entonces esta persona tiene un acceso bastante completo a la Biblia, porque lo que nosotros alcanzamos a leer de la Sagrada Escritura es abundantísimo.
Por ejemplo, la semana pasada, que era la semana número once del tiempo ordinario, estábamos terminando unos textos de la Segunda Carta del Apóstol San Pablo a los Corintios, y ahí aparecía toda una problemática, todo el drama del Apóstol. En esta semana que estamos empezando, la semana número doce, el panorama cambia completamente. Esta vez se trata de un nuevo testigo del Evangelio, y ese nuevo testigo se llama Abraham.
Pero nosotros sabemos que Abraham está en el primer libro de la Biblia, es decir, en el Génesis; y sin embargo no empezamos por el capítulo primero del del Génesis, que tiene su momento para ser leído, sino por el capítulo doce, ¿y sabes por qué? Porque ese capítulo doce del Génesis es como un nuevo comienzo.
Los primeros once capítulos del Génesis son hasta cierto punto relatos que, en medio de su lenguaje profundamente simbólico, nos están enseñando verdades y realidades muy profundas como por ejemplo cuál es el origen de todo cuanto existe o cuál es el papel del hombre en medio de la creación.
Esta clase de preguntas, lo mismo que por qué hay hombres y mujeres o en dónde está el misterio de nuestra propia felicidad, en dónde hemos de buscarlo, a quién hemos de obedecer, estas preguntas fundamentales se tratan con un lenguaje muy especial en los capítulos del uno al once. Pero al final del capítulo once aparece un hombre llamado Teraj, que es el papá de Abraham. Y este Teraj es llamado a salir de una ciudad llamada Ur, y en el capítulo doce empieza el peregrinar de Abraham.
Qué importante tomar esta historia desde el principio, qué importante hacer este recorrido y qué importante hacernos varias veces esta pregunta: "¿Y en qué me parezco yo a este peregrino de la fe?" La respuesta va a traerle mucha luz a tu corazón.