I092003a
Fecha: 20110308
Título: Debemos darle a Dios lo que a El le pertenece
Original en audio: [4 min. 29 seg.]
Tenemos hoy la segunda entrega de una apasionante historia. Es que la Biblia no solamente es un libro de enseñanza, por ejemplo, qué es lo bueno, qué es lo malo, cómo apegarnos al bien de Dios, cómo rechazar la seducción del pecado. La Biblia también es preciosa literatura.
Estos días estamos con el libro de Tobías, y en primera persona, un personaje llamado Tobit, nos está contando lo que le ha sucedido. Hoy, por ejemplo, nos habla de una desgracia que llegó a su vida: este hombre perdió la vista de una manera accidental, absurda, como tantas cosas que pasan.
Pero lo interesante es que este accidente lleva a un reproche de la esposa de Tobit, que le dice: "¿De qué te ha servido ser bueno? ¿Dónde están tus oraciones?" Tobías 2,14.
Y es admirable la perseverancia de Tobit. Seguramente estamos familiarizados con la expresión "la paciencia del santo Job", pero Job no es el único paciente, ni el único que ha intentado permanecer fiel a Dios en medio de las tribulaciones.
Este otro personaje, esta historia fascinante que apenas va comenzando, la historia del libro de Tobías, vale la pena que la leas. ¿Cuántas cosas pasan delante de tus ojos? ¿Por qué no dejas que esta narrativa te cautive? Esta historia, esta especie de novela maravillosa que tiene tanto para contarnos en un lenguaje tan pintoresco.
¿En dónde terminarán las desgracias de Tobit? ¿Y qué tal esa pregunta: "Para qué te ha servido ser bueno? ¿De qué te ha servido orar?"? Tobías 2,14. Son preguntas que tal vez las hemos experimentado dolorosamente nosotros mismos. Pues bien, aquí están planteadas abiertamente en la Escritura.
El pasaje del evangelio nos muestra también un trance difícil, aunque de otro género. Esta vez no es el personaje principal el que sufre la ceguera, sino sus adversarios. El personaje principal es Cristo, y sus adversarios son los que no reconocen la luz de Cristo, no les interesa que la palabra de Cristo, que el amor de cristo, que la predicación de Cristo avance.
Intentan atraparlo en sus propias palabras, intentan denunciarlo, intentan quitarlo de en medio. Y le hacen una pregunta que a ellos mismos los tenía divididos: si había que pagarle impuestos al César o no, sabiendo que el César, siendo humano, se divinizaba, esa era la costumbre entre los romanos, "¿podemos nosotros pagar ese dinero que es dinero de idolatría?"
La sabiduría de Jesucristo quedó grabada en la mente de los discípulos. Les responde Cristo: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" Marcos 2,17. Y para hacer la cosa más evidente, les pide que le muestren una moneda.
Es decir que ellos utilizaban el dinero del César. Pues si utilizas el dinero del César, tienes que pagarle al César. Pero también, si has recibido tanto de Dios, tienes que darle a Dios lo que es de Dios.
Hay una profunda sabiduría en las palabras de Cristo, pero sobre todo, en el conjunto del evangelio de Marcos que venimos oyendo, esto nos muestra cómo se va endureciendo la oposición contra el Señor.
Porque no se nos debe olvidar que toda la historia de Marcos es como un recorrido que llega hasta una cumbre, hasta un momento culminante que será el momento de la Cruz.