I052002a
Fecha:19990209
Título: Ser imagen y semejanza de Dios
Original en audio: [7 min. 26 seg.]
Dentro del relato de la creación que hemos escuchado ayer y hoy, el autor sagrado marca las diferencias entre las demás criaturas que son hechura de Dios y el ser humano, que siendo hecho por Dios, es también su imagen y su semejanza.
La gran pregunta es: ¿en qué consiste ese ser imagen y semejanza de Dios? Y teólogos de todos los siglos han buscado respuestas, no por afán de controversia o de polémica, sino para sumergirse mejor en estas aguas abundantes de la palabra, pero la misma palabra nos da una primera respuesta sobre que significa ser imagen y semejanza.
No lo dice del alma ni del cuerpo, no lo dice tampoco, ni de la inteligencia, ni de la voluntad, la primera diferencia que notamos entre esta criatura, que es imagen y semejanza de Dios, y las demás, es que sólo esta criatura recibe la Palabra, sólo a ella Dios le habla como a un tú, sólo a esta criatura, el ser humano, nosotros, es interlocutor de Dios.
Sólo el ser humano puede acoger, puede recibir la palabra; mientras que las demás criaturas son hechura de esa Palabra, pero quedan como sin espacio para recibirla, el ser humano es esa criatura maravillosa, que hecha por Dios, tiene un espacio para recibir al mismo Dios.
También de la lectura de hoy podemos encontrar otro rasgo de esa imagen y semejanza, sólo a esta criatura a la que Dios le puede hablar le dice: “Dominad sobre las demás criaturas” Génesis 1,28, sólo ella, el ser humano, sólo esta criatura recibe una participación del señorío de Dios sobre todas las cosas.
Es clarísimo en el relato que Dios es el único dueño y Señor de todo y que todo le pertenece desde la raíz más íntima de su ser, pero al decirle Dios al ser humano: “Dominad sobre las criaturas” Génesis 1,28, les está participando de su propio señorío, le está dando algo que de algún modo es suyo y le pertenece completamente por ser el Creador.
Esta expresión “dominar sobre las criaturas” Génesis 1,28 tiene, pues su raíz, por lo menos español, en la palabra latina “dominus”, que significa “señor”; es como si Dios le dijera al ser humano: “tú va a ser el señor en todas estas criaturas”, y de ese modo en su dominio sobre la creación el hombre tiene como un recordatorio continuo de lo que Dios es sobre toda la creación.
Quiero terminar este breve reflexión contando en dónde aparece, o recordando otro lugar donde aparece este mismo “ser señor”, lo digo porque aunque es un relato que escucharemos en su momento, conviene relacionarlo con lo de hoy, de la imagen y semejanza. Lo digo también porque me parece que ha sido un texto malentendido, yo diría por siglos.
Cuando ha sucedido la caída por la instigación de la serpiente, Dios dice a la serpiente que "será maldita" Génesis 3,14, Dios dice al hombre, a Adán, unas palabras, y Dios le dice a Eva otras palabras En las palabras que le dice a Eva está esto: “Tu deseo te llevará hacia tu marido y él te dominará” Génesis 3,16.
Mira lo mal que podemos entender estas palabras que Dios le dice a la mujer. “Él te dominará” Génesis 3,16 se puede entender, y me parece que se ha entendido, como si fuera parte del regaño, como si fuera parte del castigo, como si fuera una autorización para el machismo o los excesos de los hombres o como si fuera una canonización de la inferioridad de la mujer.
Si estamos entendiendo bien el verbo hebreo que ya apareció hoy, comprendemos que ese “ser señor” es una manera de ser Dios o de hacer visible a Dios, lo que le dice Dios entonces a la mujer no es: “Vas a tener un déspota en tu marido, sino: “Vas a tener señor en tu marido”, como quien dice: "Lo que soy yo para la creación tú lo tendrás como imagen visible de lo que significa mi Imagen en la creación, eso lo tendrás en tu marido".
Así como el hombre a través de su trabajo arduo, que en últimas ya es una ruta hacia la Cruz, así como el hombre, como Adán, descubre por ese camino que Dios le desprende de toda idolatría para que Dios sea su único Señor, así también la mujer, descubriendo la señal de Dios en el hombre que ama, descubre también su camino para no absolutizar su capacidad de vida, para descubrir que ella no es diosa, y para así ser también redimida.
En sus ratos libres y amorosos con la Palabra de Dios busquen, por favor, la traducción de esa palabra, la palabra utilizada en la traducción de los setenta para lo que se ha dicho hoy: “Dominad sobre toda la creación" Génesis 1,28.
Y busquen también, les invito, el término hebreo que aparece tanto ahí, como cuando Dios le dice a la mujer: “Vas a encontrar señor” Génesis 3,16, es una manera de decirle: "vas a encontrar luz y dirección a través del hombre que tú amas".
Es hermoso ver todo lo que se puede esconder en una palabra tan sencilla y tan profundamente significativa, si recordamos que para el pueblo hebreo ser el señor es algo que se atribuye fundamentalmente a Dios.