I026002a
Fecha: 20110122
Título: ¿Por que es tan importante para nosotros el sacrificio infinito de Cristo en la Cruz?
Original en audio: [4 min. 10 seg.]
Sin duda, la palabra sacrificio suena un poco extraña a nuestros oídos. Hacer un sacrificio, creo que muchas veces lo interpretamos sencillamente como pasar por una incomodidad, un sufrimiento, o pagar el precio que es necesario pagar por algo que vale la pena.
En su origen, sin embargo, la palabra "sacrificio" tiene un sentido mucho más profundo y creo que mucho más bello.
La Carta a los Hebreos, que hemos venido meditando durante estas primeras semanas del Tiempo Ordinario en los años impares, nos habla precisamente del sacrificio de Cristo. De hecho, presenta la vida de Jesús como un camino hacia el sacrificio, y presenta la Cruz de Jesús como el lugar donde Él derrama su Sangre, para luego presentar esa Sangre en sacrificio en el altar del cielo.
Es decir, toda la misión de Cristo es una misión en el sacrificio. La palabra "sacrificio" significa "hacer sagrado" algo, "sacrum facere", de ahí viene "sacri-ficio", "hacer sagrado" algo. Y en este caso se trata de hacer sagrada la sangre, hacer sagrado el dolor, es decir, darle un sentido de vida, un sentido de eternidad y un sentido de salvación.
Creo que necesitamos adaptar nuestros oídos para descubrir la riqueza que hay en palabras como esas, sobre todo comprender el valor que entonces tiene la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.
¿Por qué nosotros destacamos tanto el valor de la Sangre? ¿Por qué el sacrificio del Señor es tan importante? Digámoslo de manera breve: porque en la entrega de la sangre está la entrega de toda la vida. Es decir, el que entrega su vida, el que entrega su sangre está mostrando un nivel de amor, un nivel de entrega, un nivel que es total: ¡lo ha dado todo!
Por eso también dijo el Señor en el evangelio de Juan: "No hay amor más grande que dar la vida por los amigos" San Juan 15,13.
Entregar la sangre es manifestar el amor en su más pura y excelsa forma. Y por eso, en la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, está un amor que podemos calificar de "loco".
Santa Catalina de Siena llama con amor a Jesucristo "un loco", "un ebrio de amor". Por eso tampoco nos extraña que en el capítulo tercero del evangelio de Marcos encontramos algunos parientes de Jesús que intentan llevárselo discretamente a otra parte, y comenta el Evangelista: "Decían que no estaba en sus cabales" San Marcos 3,21.
Pues hasta parte de razón tenían, Jesús estaba loco, porque es una locura amar en esas dimensiones, es una locura llegar hasta ese extremo, es una locura entregarse como Él lo ha hecho, pero de esa locura viene nuestra salvación, y por eso nosotros valoramos la Cruz, y por eso nosotros valoramos la santísima Sangre del Señor, en la que ponemos toda esperanza para nuestra salvación.