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Fecha: 20091108

Título: Poner la confianza en Dios aun en momentos de crisis

Original en audio: 22 min. 43 seg.

Hermanos muy amados, en las lecturas de hoy encontramos dos viudas, tenemos aquella viuda de la región de Sarepta, la cual se encuentra con un gran profeta, el profeta Elías y tenemos otra viuda, mujer humilde y pobre que echa en la limosna del templo unas dos monedas.

Dos viudas, para comprender el alcance de lo que Dios quiere decirnos a través de estas mujeres debemos recordar lo que significaba la viudez en aquella época, en nuestro tiempo estamos acostumbrados a que existe algo que se llama Seguridad Social, funciona bien, funciona mal, pero existe, además las personas cuentan usualmente con algo que se llama pensión o unas cesantías esa clase de instrumentos jurídicos y financieros no existían en la época en que se escribieron estos textos, los que hemos oído hoy.

Lo que quiero decir es que las personas no tenían ninguna clase de pensión, ninguna clase de cesantía y normalmente en una familia todo dependía únicamente del hombre, del varón y de su trabajo, esto significa que en la época de Elías o aun en tiempo de Cristo muchos siglos después, la muerte del hombre cabeza de familia, era el desastre, era la catástrofe para la casa; porque esa era la única fuente de ingreso y las personas usualmente no tenían ni grandes ahorros ni ningún sistema de previsión social, la condición de una mujer viuda especialmente, era aterrorizante, algunas de ellas tenían incluso que enfrentar la realidad de la pobreza, la mendicidad y la prostitución.

La condición de una mujer viuda era la de una persona completamente desprotegida y además era la de una persona que tenía que dar protección, es casi una situación que es mas tensionante que se pueda imaginar, no tener en quien apoyarse y tener uno que dar un apoyo, un sustento a otros, es decir, a los hijos.

Por eso encontramos en la misma Biblia, que la escritura recomienda actos de amor, de solidaridad, de caridad hacia los huérfanos y las viudas, porque estas eran personas que quedaban más expuestas, como ya explicamos.

En la primera lectura tenemos el caso de una mujer viuda que tenía un hijo, por la sola condición de viuda ya tenía que estar pasando necesidad, pero es que además en el tiempo en el que se sitúa esa escena había una crisis general, por utilizar la palabra que hoy tenemos “crisis” había una gran “crisis” había una gran escasez y la gran escasez era motivada por una tremenda sequía y esa sequía la había producido o la había atraído a la tierra la voz quemante del mismo profeta Elías.

Resulta que en aquella época, el pueblo de Israel había caído en terrible idolatría, no contentos con eso, estaban exterminando sistemáticamente a los profetas de Yahve, el Dios de la alianza, el Dios de Moisés, estaban asesinando y persiguiendo a los profetas de Yahve y en todas partes se instauraba el culto a Baal, el dios o la diosa, porque en eso hay discusión, el dios de la fecundidad.

En aquellos días estaba el rey Ajab y la reina Jezabel, una mujer, impía, pagana, media bruja enemiga de Yahve, enemiga de la fe de Moisés, enemiga de la alianza y el pueblo había tenido una gran prosperidad, esa prosperidad era como un espejismo que hacía que la gente fuera resbalando, resbalando hacia la idolatría, porque así suele suceder, cuando hay abundancia de bienes materiales suele pasar que nos olvidamos de Dios.

Por eso Elías, después de predicar con vigor que hay que mantenerse fiel a Dios y después de no haber sido escuchado, tomó una medida drástica, ya que los hombres no lo oían le habló al Dios del cielo y le pidió al Dios del cielo una señal que cortara esa prosperidad engañosa, esa abundancia de bienes que hacía que la gente siguiera la estrategia de Jezabel y se postrara ante los dioses de la fecundidad, ante los baales, ese es el contexto de la primera lectura.

El profeta Elías le habló al rey a Ajaba y le dijo: “vive Dios en quien yo creo no volverá a caer lluvia del cielo si yo no lo mando” 1Reyes 17, 1 ese castigo, ese azote espantoso, lo anunció y lo realizó Elías como una medida drástica, una medida ultima para hacerle ver a la gente que todo ese culto misterioso, que toda esa brujería en que los estaba metiendo Jezabel era puro engaño. Elías tenía que mostrar que por encima de todas esas estrategias mágicas hay un solo Dios y ese Dios es el único dueño de la vida y ese Dios es al único que tenemos que obedecer.

Por eso vino esta gran sequía, es triste que las cosas sean así, es triste que el corazón humano cuando tiene abundancia se aleja de Dios; pero todos sabemos que así pasa. Así que hubo gran sequía y ahora podemos entender mejor el drama de la viuda aquella, esa mujer viuda, no solo tenía la pobreza propia de su viudez con todas las incertidumbres y con todos los terrores que traía ser viuda sino que además ella, lo mismo que tantos otros padecía la escasez de aquella sequía. En esas condiciones la mujer viuda se encuentra con Elías, es la escena que hemos visto en la primera lectura la cual ustedes pueden repasar en el libro de 1Reyes 17.

Elías no sólamente había anunciado el castigo en cierto modo había traído la escasez, pues el no solo la había traído, la padecía el mismo, el mismo estaba muerto de hambre y de sed, se encuentra con la viuda y le dice “tráeme un poco de agua en un jarro para que beba” 1Reyes 17, 10 y luego le pide también que le dé un poco de alimento y la viuda le cuenta su historia triste, la viuda jura por el Dios del cielo y le dice -lo único que tengo es un poquito que lo vamos a comer mi hijo y yo y luego vamos a morir - 1Reyes 17, 11-12.

La situación era verdaderamente el limite, habían llegado a su límite, habían llegado a ese borde de la vida donde ya empieza la muerte y en ese momento, Elías pide un acto supremo fe, un acto supremo de confianza en Dios, un acto increíble de confianza del enviado de Dios, es decir, en el mismo profeta le dice Elías “no temas” 1Reyes 17, 13. Que tal en esa situación, que le digan “no temas” cuando no hay alimento en el país, cuando lo único que queda es lo que vamos a comer y vamos a morir y Elías le dice “no temas”.

Yo creo que esta palabra es muy importante “no temas”; porque esta palabra se repite en la misma Escritura, Jesús también la dice un número de veces “no temáis” dice Jesús. En efecto, el corazón asustado, el corazón aterrorizado se lanza a buscar ayuda en lo que sea y eso también nos pasa a nosotros.

Yo por ejemplo he conocido personas que de toda una vida han sido católicos fervorosos; pero resulta que se enferman por ejemplo de un cáncer, intentan lo que les ofrece la medicina, los médicos le dicen no hay curación para su caso, lo único que podemos darle es unos cuidados paliativos, la persona se desespera, se revela ¿y qué sucede muchas veces?

Empieza a buscar por todas partes una solución y no faltan casos de gente que después de haber sido fiel a Dios toda la vida, cuando se ven en una situación atemorizante, cuando ven que realmente se van a morir se apegan a cualquier cosa que les digan que lo van a curar, se someten a extraños cultos, rezos, menjunjes, pomadas, sesiones de espiritismo, invocaciones de mantras.

Una persona que está asustada es como el que se está ahogando, se agarra de lo que sea. Por eso la primera palabra para construir la fe es la palabra que le dijo Elías a esta viuda “no temas” y ese “no temas” significa “no dejes que el miedo gobierne tu vida”, porque la persona asustada comete errores, las personas en pánico no saben lo que están haciendo.

Esta es la historia, por ejemplo de los nuevos sistemas de frenos que tienen la mayoría de los automóviles ahora, resulta que se descubrió hace unos cuantos años, que cuando una persona está muy cerca de un accidente, movida por el terror hunde el freno hasta el fondo y paraliza las llantas, pero cuando un automóvil va a una buena velocidad y tu paralizas las llantas, instantáneamente el carro queda fuera de control, normalmente hace trompos, se vuelca, toma cualquier rumbo.

Por eso los nuevos sistemas de frenos son los que llaman frenos inteligentes, si la persona aterrorizada hunde el freno hasta el fondo, así le haga fuerza al pedal, las llantas no se detienen completamente para evitar que el carro pierda el control, es decir, que la inteligencia del sistema de frenos viene a suplir la falta de inteligencia de la persona aterrorizada.

Cuando estamos asustados hacemos tonterías, cuando estamos asustados somos capaces de apostarle a lo que sea, por eso, la primera palabra que tiene que traerle Dios a nuestro país, la primera palabra que tiene que traerle Dios a los parejas en problemas, la primera palabra que tiene que traerle Dios a la madre embarazada que le dicen que su hijo tiene una deformidad, la primera palabra que tienen que decirle es “no temas” la primera palabra que hay que decirle a la niña que descubre aterrorizada que está embarazada y empieza a pensar en abortar, la primera palabra que hay que decirle al muchacho que siente “soy un fracaso, mi vida no tiene sentido, mi papá me va a desheredar”

A todas esas personas lo primero que hay que decirles es “que tu vida no la gobierne el miedo”; porque si tu vida la gobierna el miedo vendrá el aborto, porque si tu vida la gobierna el miedo a la segunda o tercera pelea tú que eres recién casado vas a decir “no somos el uno para el otro, tenemos incompatibilidad de caracteres” “a usted le gusta ajiaco con alcaparras y a mí no, jamás nos vamos a entender, rompamos”.

Por tonterías que requerían solamente un poco de paciencia, de humildad y de dialogo se deshacen los matrimonios, porque la gente se asusta; porque la gente siente “jamás me voy a entender con esta mujer” porque la gente siente “me voy a podrir en este cáncer horrible” porque la gente siente “tuve un día malo de ventas se va a acabar mi negocio”.

No dejes que el miedo te gobierne, no lo dejes y hay gente que vive bajo el terror, por ejemplo, es posible que en nuestro país tenga vecinos que hablan más de la cuenta y hay gente que está en el terror, ya todo listo va a explotar, dentro de poco bombas atómicas caerán en toda ciudad, habrá devastación ¡cálmate! Todavía hay muchas cosas que podamos hacer antes de que los escenarios de guerra sucedan.

¡Cálmate! no dejes que el miedo te gobierne, eso es lo que le dice Elías a esta mujer, y la situación de Elías sí que era desesperada; y le dice Elías, esta es la segunda parte, “prepara el pan, prepara lo que vas a hacer, pero primero aliméntame a mí” eso es pedir muchísima fe, o sea ponte en la cabeza y en el corazón de una mujer que tiene hambre y que sobre todo ve el hambre de su hijo y que lo único que tiene es ese pancito y le dice Elías, “ese pan que era lo último que te quedaba dámelo”.

Y en esto se parece la viuda de la primera lectura a la viuda del evangelio, cuando esa viuda del evangelio echa las últimas moneditas que le quedaban, (San Lucas 21, 1-2) cuando ella sale del templo sin nada ¿qué va a suceder ahí? Pues eso es lo mismo que acontece en la primera lectura, está el pancito que quedaba y se lo da Elías y Elías se lo come ¿y ahora? ¿Qué sucede ahí? “ahora que lo he empeñado todo, ahora que lo he invertido todo”.

Pero no ha sido un acto de locura Dios está detrás de todo esto Elías le anuncia a la mujer viuda “esto dice el Señor, la orza de harina no se vaciará, el aceite no se agotará hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra” 1Reyes 17, 14 ¿Y sabe que es lo más maravilloso?

Que esta mujer que no tenía a nadie tuvo fe, en su infinita soledad, en su completa desprotección ella, que tenía todas las razones del mundo para estar aterrorizada no se dejó gobernar por el terror, puso su confianza en el Señor, aplazó el llanto de hambre de su propio hijo y le creyó a Dios, puso por encima la palabra del Señor, puso por encima el amor y la obediencia a Dios, por encima incluso de su propia hambre y del hambre de su propio hijo. Le creyó a Dios y creyéndole a Dios salvó su vida.

Ahora pensemos que hubiera sucedido si ella hubiera dicho: “sí, muy interesante lo tuyo Elías, pero veamos la cosa así, yo mejor sigo el plan que yo tenía y yo mejor me como mi pancito aquí con mi hijo” ¿qué hubiera pasado? Que ella se come el pan con el hijo y al cabo de unas horas vuelve el hambre y ya no hay pan y ya no hay aceite y ya no hay profeta y ya no hay Dios, solo queda la muerte. Creyendo salvó su vida, apoyándose en Dios encontró la vida, creyendo se defendió de la muerte. Es un mensaje muy fuerte.

Yo solamente les invito hermanos a poner radicalmente nuestra confianza en el Señor, que esa pareja que tiene discusiones, que esa pareja que dice “no nos vamos a entender” “no hay manera de que nos entendamos, tu siempre que utilizas el baño lo dejas sucio” “no hay manera de que nos entendamos, yo te lo he dicho muchas veces, se acabó, nuestro matrimonio, no sirve, vete con tu baño sucio, yo me iré con mi baño limpio, se acabó nuestro matrimonio, me voy snif”.

Pues no, si esa pareja en ese momento te terror, de dificultad, de terror, de incertidumbre, en vez de estar oyendo consejos tontos de las amigas que le dicen “pues sepárese no sea boba, que hace usted limpiado baños”. Y le dicen a el “Que hace con una mujer que le echa alcaparras al ajiaco, no sirve”.

Esas son las voces de las tinieblas que rondan como las moscas infecciosas queriendo destruir los matrimonios, en vez de estar oyendo esas voces hay que oír la voz del profeta, o mejor, hay que oír la voz de Dios, si esa pareja que está en dificultad, que está en crisis se une y mira hacia Dios en vez de estarse mirando uno al otro –haber, usted que tanto me mira, haber, que es lo que mira- pues lo mismo que usted está mirando -. ¿Qué es lo que pasó? si en vez de estarse mirando miran hacia Dios, ponen su confianza en Dios, Dios responde.

Pero la gente muchas veces no quiere hacer eso, la gente quiere consumir sus últimos recursos, si la persona está embarazada en vez de ir donde la amiga haber usted que dice – no pues es que vas a arruinar tu vida, toca no hay nada que hacer” si esa persona se vuelve radicalmente hacia el Señor, el Señor responde, Dios no nos deja jamás con las manos extendidas, su respuesta puede tardar un poco, nos puede desconcertar un poco, pero Dios responde.

Vamos a volver así nuestra mirada hacia el Señor, en el Salmo del día de hoy decía una cosa que es muy cierta, “el Señor mantiene su fidelidad perpetuamente, hace justicia a los oprimidos” Salmo 146, 6.

Yo te invito hoy a que pongas tu confianza en el Señor y el Espíritu Santo me sugiere algo, mira lo que te voy a decir, yo creo que hay un sacerdote que está mirando esta transmisión, un sacerdote que está en crisis, un sacerdote que está pensando en dejar su vocación, yo le digo a ese sacerdote, en el nombre de Jesucristo, aunque usted tenga dificultad querido sacerdote no deje que las moscas infecciosas de Satanás le arruinen su vida sacerdotal, es el momento de que usted se vuelva completa y radicalmente hacia Jesús, es el momento en que usted puede entregarle a Jesús todo lo que usted es, como esta viuda pobre, es el momento en el que usted le puede decir al Señor “aunque soy barro y miseria, aunque tengo muy poquito, ese poquito te lo ofrezco Jesús”.

A ese sacerdote yo le digo, venga aquí un día al Santuario Mariano y cuéntenos aquí su testimonio, porque el Señor toma eso poquito que nosotros somos, ese poquito que nos ha dejado la vida, lo toma, lo sostiene, lo multiplica. Nuestro Dios es fiel y poderoso.

Amén