Pasion de Cristo 15
Jesús ante Herodes
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Fecha: 20080506
Lucas 23, 6-12
Queridos amigos, aquí con ustedes Fray Nelson Medina de la Orden de Predicadores.
Este es un momento bendecido, porque es el momento que nos acercamos a la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, hoy por ejemplo en Lucas 23, 6-12, estamos contemplando un hecho, una escena vergonzosa, denigrante: Jesús ante Herodes.
Tal vez nuestro primer impulso es sentir por Herodes más desprecio del que él mismo sintió hacia Jesucristo; pero yo estoy seguro que si el Espíritu Santo quizo que se consignaran estas palabras, y quedaran ahí en el santo Evangelio, no es para que nosotros nos llenemos de desprecio, un desprecio que estaría necesariamente unido asl orgullo.
Miremos con ojos de redimidos, miremos con ojos de creyentes esa escena a pesar de ser bochornosa, a pesar de ser humillante y busquemos con la ayuda del Espíritu Santo qué encontramos del amor de Dios ahí, qué encontramos de nuestra salvación ahí y también qué lecciones podemos aprovechar para nuestra vida.
Ante todo ubiquemos a los personajes ¿Quién era este Pilato? Uno oye hablar de Pilato o Pilatos – las dos expresiones son correctas- uno oye hablar de éste hombre y sabe que él representaba a la autoridad romana, efectivamente Pilato era su procurador – era el nombre técnico- procurador romano era el representante finalmente del poder del Imperio.
De manera que tenia poder, por ejemplo, para condenar, lo cual significa que tenia poderes de juez, tenia poderes militares ya que tenia soldados a sus ordenes, tenia poder ejecutivo, podía tomar decisiones sobre asuntos de cierta importancia, en esa tierra ocupada, invadida por el Imperio Romano.
Pilato ha sido recordado en la historia como un hombre sanguinario, pragmático, egoísta y supersticioso; y precisamente porque era un hombre pragmático él mismo ayudaba a que se sotuviera en el poder otro personaje que tenia el titulo de rey. Notemos la tensión y la incongruencia que hay en esto: Pilato está representando al emperador romano que es el que realmente ejerce el poder en ésa región, porque era como dueño y señor de ésa región de Palestina y prácticamente de toda la cuenca del Mediterráneo –recordemos que los romanos hablaban del mar Mediterráneo como el mar “nuestro”-.
De modo que Pilato está representando la autoridad del imperio inmenso, y sin embargo Pilato hace un guiño al poder de un hebreo de éste rey Herodes y por eso digo que hay como una incongruencia, algo que pide explicación; lo que sí está claro es que herodes no tenía ningun poder real, es decir, de hecho el que ejercia el poder era Roma, de hecho quién tenia el poder era Roma, y lo que se dijera de éste Herodes podia tener cualquier sentiudo simbolico o cualquier sentido folclórico, incluso ridículo, pero no habia poder real.
Y esto explica la tensión la mal querencia que había entre Herodes y Pilato, porque Herodes tenia el tirulo de rey pero no tenia le poder y Pilato tenia un titulo mas bien humilde, un titulo de funcionario, procurador, pero era el que tenia el verdadero poder, de modo que es natural que hubiera tensión, hubiera celotipia entre estos dos personajes al cual mas corrupto.
Sin embargo Pilato envía a Jesús a que vaya donde Herodes, en lo cual se muestra que el mismo Pilato no sabia como abordar ese problema, él se daba cuenta como aparece varias veces en el texto de la Pasión, él se daba cuenta que Jesús en le fondo era un inocente; talvez lo que él podia pensar era que Jesús era en el fondo un iluso o un loco, pero indudablemente para él Jesús era un inocente, en el sentido de que no habia cometido crimen que mereciera lo que estaban pidiendo las auotirdades judías.
Entonces Pilato manda a Jesús donde herodes como quitándose un problema de encima, y esto es muy interesante por que todos hemos oído hablar del Derecho Romano y todos hemos oído hablar de las grandes instituciones del Imperio Romano, pero... ¡Qué mal que queda el Imperio Romano en estás escenas de la Pasión¡ porque el que encontramos que era el que tendría que administrar justicia, el que le queda por oficio salvar al inocente y condenar al culpable, trata un caso de tanta gravedad porque se trata de la pena capital, lo trata simplemente como un fastidio y lo que quiere es quitarse ese problema de encima; que allá ellos hagan lo que les parezca por eso resulta Jesús donde Herodes.
Pero ahora hablemos de quién es éste Herodes, recordamos de los relatos de la infancia que hay un Herodes que precisamente busca matar a Jesús –por eso la matanza de los inocentes- ése Herodes, es llamado “Herodes el Grande”. “ Herodes el Grande” reinó durante muchos años y por ganarse a los judíos invirtió cantidades astronómicas de dinero y de recursos en la reconstrucción del Templo.
Herodes el Grande que es el papá de este otro Herodes del tiempo de la pasión de Cristo. Herodes el Grande, el que ayudo a reconstruir el Templo, el que mato a los niños, a los inocentes, ése Herodes el Grande no era judío, si revisamos las genealogías, resulta que Herodes el Grande era de raza idumea, él era de la raza de Edón; y sí nosostros leemos las Lamentaciones o leemos al profeta Jeremías, vemos que los hijos de Edón son considerados como descendientes de Esaú, no descendientes de Jacob.
Esaú tenía como otro nombre Edon; Edon y Esaú son dos nombres de la misma persona, según la Sagrada Escritura, de manera que los israelitas son hijos de Jacob, así que Jacob e Israel son dos nombres para la misma persona.
Entonces los descendientes de Israel estaban siempre en pugna con sus vecinos que eran los descendientes de Edón y los descendientes de Esaú; o sea los descendientes de Israel y los descendientes de Edón, y cuando los caldeos deportaron a los judíos destruyendo a Jerusalén en el Siglo V a.c., los idumeos celebraron la caída de Jerusalén, la destrucción de Jerusalén, esos eran los idumeos los descendientes de Edón.
Y para máxima paradoja, éste Herodes era un idumeo, y él parece ahí como rey de Israel; evidentemente no porque fuera descendiente de David, sí fuera descendiente de David sería judío, y él no era ningún judío, él pertenecía a un pueblo tradicionalmente adversario y enemigo, por eso Herodes el Grande, se pone en la reconstrucción del Templo de Jerusalén.
Esta reconstrucción del Templo no era por generosidad ni porque le tuviera cariño a el pueblo judío, eso no fue por devoción, la reconstrucción del Templo que duró 38 años, según nos cuenta el evangelio de Juan, esa empresa que requirió tanto dinero y madera y piedra y trabajadores; eso lo logro Herodes el Grande ¿Y por qué lo hizo? Como el Templo de Jerusalén, como el Templo de los judíos era la joya preciosa, era el alma de ésa nación.
Entonces él que había prácticamente usurpado el poder, comprando todo lo que compro para el Templo y metiendo dinero al Templo de Jerusalén, lo que hizo fue comprar la paz y comprar su titulo de rey a los judíos; porque los judíos lo detestaban, los judíos lo repudiaban, sabían que él no era descendiente de David, sabían que él no merecía el trono.
Acuérdense que cuando Jesús comienza a hacer todos esos milagros maravillosos, le decían: “Hosanna al hijo de David”, reconociendo en Jesús “éste sí es el descendiente de David”, todo esto significa que Herodes el Grande, sabía que su trono estaba sobre bases terriblemente inseguras, y eso explica por qué él ordena la matanza de los niños de Belén; porque él sabía que su trono era un trono de facto, era un trono tomado por la fuerza y sostenido a base de eso de inyectarle dinero al Templo.
Ese herodes el Grande murió, entonces quedó como rey uno de sus hijos que también se llamo Herodes, y éste es el Herodes que hereda todo lo que le ha dado su padre su riqueza y también su situación inestable; por eso éste Herodes es que resulta castigado con la predicación de Juan Bautista ( que le dice que no puede vivir con la mujer del hermano, porque él efectivamente se habia casado con la mujer del hermano), esto nos da una idea de la clase de persona que era.
Un hombre que así como el papá mantuvo el trono con el asunto del Templo, éste quería mantener el trono a base de pura política y por eso eran famosos los banquetes de él. Ustedes recuerdan que Juan Bautista fue decapitado en el transcurso de uno de esos banquetes, éste herodes tenia invitados a una cantidad de personajes de los judíos porque él los invitaba para eso, para hacer política, para mantener una relación relativamente estable con esas autoridades.
Y en medio de su exceso y en medio de su borrachera y en medio de su lujuria le dice a la hija de Herodias le dice pídeme lo que quieras, te doy hasta la mitad de mi trono y entonces la niña adoctrinada por la mamá, le dice que quiere la cabeza de Juan el Bautista; entonces dice el texto del evangelio que éste Herodes por vergüenza con los invitados, él lo que pensó ahí es que si fallaba un juramento ahí, nadie le creería una plabra; y como él sotenia su trono, que era un trono de mentiras, que era un trono de engaño, que era un trono usurpado, como él los sostenia unicamente con su palabra, como lo sostenia con el poder de sus labios, porque él no tenia un titulo que realmente lo acreditara.
Así que el sabia que donde él desdijera ése juramento, se cai para siempre su honra y se caería su trono, y sabia que la gente lo mataría; por eso manda decapitar a Juan Bautista. Este hombre luego cuando empieza a oír hablar de Jesús, nos cuentan los evangelios que dice: “¡Ay éste debe ser Juan Bautista que resucitado¡”, él quedo traumatizado, él quedo desquiciado, mentalmente fracturado, cuando una persona en ciertas circunstancias tiene que hacer algo radicalmente en contra de su conciencia, muchas veces pasa que la persona queda fracturada interiormente.
Por darles un ejemplo: cuando se hundió el Titanic, las primeras personas a las que se les permitió salir fueron a las mujeres y a los niños, y hubo hombres que se disfrazaron para lograr un bote salvavidas; luego se dio el caso que muchos de esos hombres disfrazados de mujer pasaron su vida con un trauma terrible, no por el disfraz, sino por sentir que habían traicionado sus principios, que le habían quizás quitado el puesto a una mujer que si lo necesitaba y cosas parecidas.
Cuando uno obra brutalmente en contra de sus principios, la psiquis se trastorna, y esto le pasa por ejemplo a la mujer que aborta, una mujer cuando aborta queda con un trauma terrible, porque está precisamente fracturando sus propios principios, y luego es muy difícil así la gente le diga que Dios ya la perdono, pero la persona queda con una fractura interior; por supuesto el Señor simpre puede vencer esto, pero es para que nos demos una idea.
Entonces herodes sentía que Juan el Bautista era un santo, un verdadero santo, sentía que Juan el Bautista era el hombre tal vez más valioso que él había encontrado, y ver que él le hacia eso a su amigo a su consejero, que pedía la cabeza y lo mandaba decapitar ignominiosamente, unicmante por sostener un trono que era de mentiras porque ahí más que la niña ésa, lo que le importaba más era su honra.
El hombre quedo traumatizado y cuando él oía hablar de Jesús, entonces él pensaba que Juan Bautista había resucitado, él quedo medio enloquecido con esa fractura que causó en su propia conciencia, pero en vez de acercarse a un camino de conversión, entonces se volio espiritista, se volvió supersticioso, u por eso cuando ya le presentan a Jesús, él esta esperando es un mago, él esta esperando es a alguien que lo divierta.
¡Qué bajeza, qué tristeza, y qué pesar¡, que pesar tener al Hijo de Dios y solamente pensar en un mago, que pesar tener al Hijo de Dios y no pensar que ahí mismo está la fuente del perdón, no solo de nuestros pecados sino los del mundo entero, enceguecido estaba éste pobre ser humano, enceguecido estaba no pudo reconocer a Jesús.
¿Qué aplicar nosotros en nuestras vidas? Pues eso mis hermanos, pedirle a mi Dios la gracia, pedirle al Señor la gracia de reconocer a Jesús y de buscar a Jesús por la intención correcta; no voy a buscar al Señor pos sus milagros, ¡no¡, lo que tiene que importarme es que esos milagros cuando suceden, y sí suceden, me lleven al Señor.
Lo importante no son los milagros del Señor, sino el Señor que hace esos milagros, lo importantes no son las obras que Él hace, sino el mismo Señor que las hace. Así como uno en la naturaleza puede caer en idolatría, porque hay tantas cosas en éste mundo y entonces lo que Dios creo termina separándolo de Dios, así también puede pasar con los milagros; hay gente que se obsesiona tanto con los milagros que abandona al Señor de los milagros, por los milagros del Señor.
Que eso no nos vaya a suceder a nosotros, que siempre busquemos a Jesús con un corazón humilde y arrepentido, con un corazón deseoso de cumplir su voluntad, con un corazón que esté rendido también a sus pies, dispuesto a escuchar su palabra, dispuesto a ser transformado por su amor.