Ao23002a
Fecha: 19990905
Título:
Original en audio: 21 min. 22 seg.
Mis amados hermanos:
Podemos decir que las Lecturas que hoy nos ofrece nuestra Madre la Iglesia, son como un banquete muy generoso, realmente hay tantas cosas tan bellas y tan provechosas que podemos meditar escuchando estas lecturas, por ejemplo, sepa eso que dijo Ezequiel, Dios le dijo a Ezequiel que el era como un centinela y que tenía el deber de alejar el peligro, al malvado (véase Ezequiel 33, 7-8), yo inmediatamente pensé en el ministerio que tienen los señores obispos o que tenemos nosotros los sacerdotes, porque muchas veces al sacerdote le corresponde decir cosas y avisar de peligros y muchas veces estas palabras no van a sonar muy simpáticas, no van a sonar muy atractivas en lo oídos de las personas.
Las palabras que tenemos que predicar los sacerdotes o que nos predican los señores obispos, a veces son palabras duras que suenan un poco mal al oído, la Carta a los Hebreos nos dice en algún lugar, es que las correcciones no les gustan a nadie, a nadie le gusta que lo corrijan, pero es deber nuestro hacer esas correcciones cuando hay que hacerlas y es deber nuestro atender a esas correcciones cuando hay que atenderlas.
Y por ese camino uno podría reflexionar en muchas cosas, por ejemplo la Santa Iglesia Católica defiende la indisolubilidad del matrimonio, porque así lo dijo Cristo, eso no es un invento mío como sacerdote, eso no es un invento del párroco, eso está ahí en la Palabra divina, esa es la tradición viva de la Iglesia, pero a veces quisiéramos que la Iglesia enseñara lo que no enseña, pero nos toca perseverar en la Palabra, por algo San Pablo dijo que había que enseñar a tiempo y a destiempo, cuando gusta y cuando no gusta.
A veces es la cosa mas rara ser sacerdote, porque a veces uno predica y todo el mundo dice ¡bravo! ¡viva! ¡increíble! ¡que bien! ¡fantástico! Otras veces uno predica y dicen “huy no, cállenlo, quítenlo” y muchas veces no es por la calidad del predicador sino porque son palabras que son duras de oír, sobre todo las palabras que defienden la dignidad de la vida, la dignidad de la familia y el lugar de la justicia, esas palabras si que son difíciles de oír, bueno eso es como un tema hermoso para este día.
Viene la Segunda Lectura, San Pablo nos resume todo el contenido de la Ley en el amor, amar es cumplir la ley entera. Buscar el bien del otro, procurar el bien del otro, eso es lo único que se necesita para cumplir verdaderamente con la ley de Dios; y cuanto podríamos recibir de una meditación sobre este punto, “amar es cumplir la ley entera” (véase Carta a los Romanos 13, 10).
Por darle un caso, como sacerdote a cada rato me encuentro con muchachos, con niñas que quieren ser escuchados, que quieren consultar su situación, su vida, sus cuitas, todos tenemos cosas que queremos compartir y con mucha frecuencia me encuentro jovencitas que me dicen, como en estas semanas pasadas que me dice: “padre, figúrese que tengo un novio, es un muchacho extraordinario, yo tenía mucho tiempo, creo que nunca me había enamorado así” “que hombre maravilloso” “vamos juntos a la Santa Misa, es un hombre que me gusta, es un hombre que me entiende, se me va el tiempo, que ningún tiempo nos alcanza padre”.
En ese momento uno siente como una dulzura de miel en el corazón y uno dice “que bonito que se quieran” que tierno” cuando yo ya estaba haciendo ojos de ternera degollado oyendo la historia, me dice la niña: “y ahora el me dice que le tengo que demostrar que si lo quiero” e inmediatamente se me dispararon todos los sistemas de alarma y no “el me dice que tengo que darle pruebas contundentes”
Yo he visto que solo las pruebas son contundentes cuando son pruebas eróticas y se llama “el muchacho de las contundentes” el muchacho quiere que la niña le de pruebas contundentes. Sería muy interesante ver como se utiliza la palabra amor ahí, figúrate pues que extorsión tan horrible y esa extorsión se la han dado a muchas mujeres, que extorsión, ¡que chantaje tan asqueroso! primero la marean, cuando ya la niña esta que no ve, que ya está bien mareada, entonces que calor, ¿tu no tienes como calor? ¿tu no quisieras que nos expresáramos de una manera mas espontánea, mas natural? la niña está mareada pero no es tan torpe, entonces la niña dice no, espérame, que no se que.
¡Óiganlo niñas! “Ah! Pues si tu no quieres yo si conozco una que si quiere” ¡ese es el maldito chantaje con el que presionan y presionan! Por lo menos en los tiempos antiguos, por allá en la edad de mis papás, en aquellos tiempos antiguos y pretéritos, las cosas eran mas originales, por lo menos los hombres decían ¡o me mato! Eso tenía por lo menos cara de película mexicana; y entonces ella lo pensaba y lo pensaba y a veces accedía y otras veces no, y a veces cuando no accedía el muchacho no se mataba. Como somos de ridículos los seres humanos, que tal eso de me mato.
Pero yo traigo esta historia porque la relaciono con el texto de San Pablo, resulta que la ley de Dios dice “no hay que fornicar” y fornicar es ejercitar la sexualidad, la genitalidad fuera del matrimonio, eso es fornicar y eso está prohibido por Dios y Dios no prohíbe las cosas por amargarnos la vida sino por nuestro bien.
Mire si no lo que le está pasando a la sociedad y dígame si ese mundo de promiscuos y de matrimonios despedazados es la voluntad de Dios, Dios no quiere ese mundo de promiscuos no quiere matrimonios degenerados, Dios quiere matrimonios sanos y familias sanas y el lugar natural donde se puede formar un niño es con un papá y una mamá que se respeten y que se amen y eso no es posible sin el esfuerzo de la fidelidad
Pues bien, Dios nos manda que guardemos pureza en nuestros respectivos estados de vida, que seamos castos en nuestros respectivos estados de vida, hay una castidad en el matrimonio, el matrimonio no es para desbocarse en todo lo que se le ocurra ni con quien se le ocurra, hay una castidad, hay una normatividad en el matrimonio, que no es para amargar el matrimonio sino por bendecirlo o cuidarlo, hay una castidad para el soltero, hay una castidad del sacerdote, hay una castidad de la viuda, hay una castidad para una persona consagrada.
Pues bien, la ley de Dios manda eso y lo manda por nuestro bien y San Pablo dice que el amor resume toda la ley.
Pregunta: ¿significa eso que si el amor resume toda la ley entonces ahora quedaron partes de la ley que ya no hay que cumplir? Pues no, se equivocó, lo que hay que decir mas bien, es que ese muchacho que le da tres vueltas y marea a la niña o esa niña que manipula al muchacho, porque ahora hay muchas niñas que manipulan al muchacho y eso se ha visto, entonces lo que nosotros comprobamos es que ese “te quiero” “te amo” “te amo eternamente” que le decía un muchacho a la novia por teléfono y luego “yo por ti haría lo que fuera” y dijo ella “pues ven, visítame” “hay no, es que está como que llueve y estoy como un poco agripado”.
De manera que, esto es serio, cuando la persona dice “te amo” “te amo” y “te amo” esa persona debería pasar por esta segunda lectura “amar es cumplir la ley entera” (véase Carta a los Romanos 13, 10).
¿Lo que tú llamas amor realmente es compendio de la ley? ¿Supera la fidelidad, el respeto, la cercanía, la búsqueda del bien del otro? O tú llamas amor simplemente a la pasión que te subyuga, por eso esa Segunda Lectura es hermosa y es muy instructiva.
Y del evangelio también podemos aprender mucho, el evangelio nos invita a ser ministros de Dios a favor de nuestros hermanos, lo digo con este ejemplo: cuando a uno le hablan de obras de caridad uno siempre piensa, creo yo, en una persona que es muy misericordiosa, va donde los indigentes, los despierta, les da un pan, les enseña a orar, de pronto los recoge en una casa de misericordia, como hizo la Madre Teresa de Calcuta, esa son obras de misericordia y son muy hermosas y hacen mucho bien, pero esas no son todas las obras de misericordia.
Yo me acuerdo con el catecismo que yo alcancé a estudiar, y eso que yo soy muy jovencito, en el catecismo que yo estudié, ahí decía que había obras de misericordia corporales y obras de misericordia espirituales y no nos podemos olvidar de que las obras de misericordia espirituales son tan o mas importantes que las corporales, no vamos a descuidar la asistencia a los pobres, a los enfermos, a los hambrientos, a los presos, no las vamos a descuidar; pero tampoco vamos a creer que esas son todas las obras de misericordia, hay obras de misericordia espirituales, por ejemplo: “enseñar al que no sabe”.
La prensa y los demás medios de comunicación le hicieron mucha propaganda a la vida heroica de la Madre Teresa de Calcuta, eso está muy bien, que se sepa que Dios regala esas flores, yo me atrevo a llamarlas de santidad, está bien y que bueno que los medios de comunicación hagan eso.
Pero yo pregunto, un profesor que seis horas al día, cinco días a la semana, treinta o cuarenta semanas al año está instruyendo a sus alumnos para Dios y de la mejor manera, ese profesor no va a salir en el periódico o que para salir tendría que hacer una huelga, ese profesor no va a salir en el periódico y ese profesor esta haciendo una obra de amor.
min 13