O232001a
Fecha: 20010910
Título:
Original en audio: 5 min. 29 seg.
CONTINÚA LA TRANSCRIPCIÓN
Fecha: 20010910
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Original en audio: 5 min. 29 seg.
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Queridos Hermanos:
Me ha impresionado siempre aquella expresión que hoy escuchamos en el evangelio, eso que nos dice el evangelista Lucas, "que de Cristo el Señor salía una fuerza que curaba a todos" (véase San Lucas 6,19). Esa expresión me atrae muchísimo porque veo en ella como un elogio, como una alabanza al Espíritu Santo. Especialmente Lucas hace énfasis en la acción del Espíritu Santo en Jesucristo; y luego, en los cristianos.
Y aquí vemos, casi podemos decir, palpamos la acción del Espíritu Santo, una fuerza que los cura a todos. Jesucristo, el Ungido, que en el capítulo cuarto de este evangelio de Lucas ha dicho que Dios precisamente lo ha ungido para sanar, aquí lo vemos sanando, aquí vemos esparcirse esa fuereza maravillosa causando, despertando la salud, despertando la vida en todos los que se acercan a Jesucristo. Y por eso, este es un texto para amar mucho a Jesús, pero también un texto para enamorarnos del Espíritu Santo.
Pero hay algo bien interesante, la Iglesia ha querido que leamos este pasaje, donde se habla de esa acción del Espíritu en Jesicristoi y de esa fuerza que sale de Cristo, pero también es el textoo en el que se habla de la escogencia que Cristo hace de sus Apósotoles.
Y entonces vemos cómo, de la oración de Cristo proviene esa efusión sanadora del Espíritu; pero de la oración de Cristo proviene también la elección de estos hombres, los Apóstoles, que van a llevar el mensaje y vanan a llevar la presencia y van a llevar la acción de Jesús por todas partes.
Y por eso hay que saber relacionar las dos cosas: el mismo Cristo que nos regala con abundancia la acción del Espíritu Santo, es el Cristo que nos regala con abundancia el don de los Apóstoles