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Fecha: 20030501
Título: Admirarse, extrañarse y escandalizarse
Original en audio: 8min.2seg.
Hay tres verbos que se parecen mucho en el efecto que tienen en el ánimo, pero son muy distintos en el efecto que tienen luego en la vida. Son los verbos admirarse, extrañarse y escandalizarse.
El Evangelio de hoy nos presenta admirarse, y nos presenta también extrañarse y escandalizarse. La gente decía admirada: "¿De dónde saca esa sabiduría y esos milagros? ( véase ) . Pero luego dice el Evangelista Mateo: "Aquello les resultaba escandaloso" (véase San Mateo, ).
¿Cuál es la diferencia entre admirarse y escandalizarse? Pues, podríamos hacer un cuadro, un cuadro de esta manera: Ustedes imaginen que aquí hay un tablero, y aquí vamos a escribir el verbo extrañarse. Luego sacamos hacia arriba una liniecita, y aquí queda el verbo admirarse. Y luego, en esta otra parte, abajo, otra liniecita y sacamos el verbo escandalizarse.
Es decir, uno se extraña cuando le llega algo que uno no esperaba. Pero la admiración se da ,cuando prima el bien o lo bueno. El escándalo se da ,cuando prima el mal o lo malo. De manera que admirarse y escandalizarse son como las dos maneras de extrañarse.
Esto es muy interesante, porque Jesús provocaba esos dos sentimientos, esos dos efectos. Había gente que se admiraba y había gente que se escandalizaba.
Admirarse es descubrir un bien sorprendente. Escandalizarse es descubrir un tropiezo, un problema. Normalmente, cuando uno se admira, no entiende. Cuando uno se escandaliza, tampoco entiende. Pero el que se admira, no entiende ,pero confía. El que se escandaliza, no entiende y se retrae.
Jesucristo causa una tremenda admiración, y Jesucristo causa ,también ,un tremendo escándalo. Jesucristo es ,a la vez, un puente para unos y una muralla, un tropiezo para otros. Jesucristo abre un camino, pero Jesucristo, también para algunas personas, es un tropiezo.
Estos tres verbos, pues, tienen mucho que ver con la vida de Jesús. ¿Qué tienen que ver con nosotros?
Por ejemplo, tomemos el caso de la Eucaristía. Para nosotros ,que Cristo esté en la hostia consagrada, nos causa admiración. Para la inmensa mayoría de los protestantes, decir que Cristo está en la hostia consagrada, les causa escándalo. Y es el mismo Cristo y es la misma Eucaristía.
Para ellos, decir que Cristo está ahí, que se le puede adorar ahí, ¡no, no, no!, eso es idolatría, eso es escándalo. Les causa un tropiezo. La admiración y el escándalo suelen estar muy juntos.
Lo mismo sucede con María Santísima. Para nosotros, decir que María es siempre Virgen o decir que fue concebida sin pecado o decir que nunca cometió pecado o que fue asunta a los Cielos, eso nos causa admiración.Pero hay mucha gente a la que todo eso le causa simplemente escándalo.Se escandalizan de que se digan todas esas cosas de María.
Entre la admiración y el escándalo, ¿qué será, qué hará que uno pase de la admiración al escándalo? Porque en la traducción que nos ofrece la Liturgia, se dice que la gente decía admirada, les causaba admiración. Pero parece que ,más que admiración, era extrañeza, y más que extrañeza, escándalo, porque les resultaba escandaloso.