Ao23003a
Fecha: 20020908
Título: La oracion tiene mucha fuerza cuando la hacemos en comunidad y con un mismo proposito
Original en audio: 8 min. 25 seg.
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Jesús, en el evangelio que hemos oído, nos muestra la fuerza de la comunidad. La comunidad es el lugar de la corrección, es el lugar de la verdad, es el lugar de la oración eficaz.
Hay un refrán quie todos conocemos: "La unión hacela fuerza", y en ninguna parte es tan cierto ese refrán, como entre los discípulos de Jesucristo. Somos fuertes cuando estamos unidos; somos demasiado débiles cuando estamos separados. Allí donde dos o tres están en el nombre de Cristo, allí donde dos otres se ponen de acuerdo para rezar, allí suceden cosas extraordinarias.
Y esta fuerza deberíamos aprovecharla más, porque a veces en nuestras familias no nos ponemos de acuerdo para rezar en la misma dirección, sino que hay alguien pidiendo una cosa y hay otro pidiendo ottra cosa. Y así es difícil, porque Dios es un Papá, ¿y qué hace un papá si el hijo mayor le dice: "Salgamos de paseo", y el hijo menor le dice: "Quedémonos y hagamos un asado en la casa"? Lo mínimo que siente el papá es: "No los voy a poder complacer a ambos".
la petición pierde fuerza cuando estamos rotos, cuando estamos divididos; la oración tiene mucha fuerza cuando nos ponemos de acuerdo.
el Padre Darío Betancur cuenta que en un país conoció el odio en grandes dimensiones, estoy hablando de Suráfrica; las cosas empezaron a cambiar cuando muchísima gente se puso de acuerdo para orar. Como no lograban ponerse de acuerdo sobre si católicos, protestantes o lo que fuera, digamos que aplazaron esa discusión y dijeron: "Tal día, a tal hora, vamos a orar; pero es a orar, y vamos a orar todos, y vamos a pedirle a Dios por la reconciliación, por la paz en Suráfrica".
Y lo cierto del caso es que este país, que conoció mucha violencia, pues indudablemente ha mejorado mucho en su situación, en su realidad, en su problemática.
La oración tiene mucha fuerza y la aprovechamos muy poquito. Si pedimos en la misma dirección, es muy fácil para Dios complacernos. Además, que en el proceso de ponernos de acuerdo para orar, nuestro corazón aprende muchas cosas: aprende a ceder, aprende a ser humilde, aprende a descubrir que los otros también tienen una parte de verdad,; y todo esto que aprendemos nos hace más maduros como personas y nos hace mejores hijos de Dios.
La priomesa de Jesús está vigente: "Si dos o tres de ustedes aquí en la tierra se ponen de curdo para pedirle una gracia, mi Padre del cielo se la concederá" (véase San Mateo 18,19). Sin embargo, ponerse de acurdo no es solamente como quien hace un negocio.
Jesús dijo esta frase dirigida a sus discípulos, los que estaban con Él, los que vivían con Él, los que lo oían todos los días, los que eran testios de su amor, de su poder y de la acción del Espíritu Santo en Él.
Cuando Jesús doce: "Si dos o tres se ponen de acuerdo para orar" (véase San Mateo 18,19), no nos etá dando una fórmula mágica; no es para que ustedes ahora salgan de la iglesia y entonces se den codazos el esposo y la esposa y digan: "Pues pongámosnos de acuerdo en que nos vamos a ganar la lotería, y pidámósle a Dios, los dos estamos de acuerdo en eso".
"-¿Usted quiere que nos ganemos la lotería, mija?", "-sí", "-¿y usted, mijo?", "-también". "Pongámonos de acuerdo, y vamos a pedirle a Dios que nos ganemos el gordo, para salir de las deudas gordas que tenemos".
Cristo no nos dio una fórmula mágica. Cuando Él dijo: "Ponerse de acuerdo" (véase San Mateo 18,19), no significa solamente como el que va a hacer un negocio; se trata de ponerse de acuerdo los discípulos de Jesús, los que están con Jesús, los que oyen a Jesús y obedecen a Jesús.
Esta no es una receta para logar uno lo que uno quiera; esta es una promesa que Cristo hace a sus discípulos, así como cuando dice que, "si tu hermano peca y no te hace caso