O213001a
Fecha: 20040825
Título: La esperanza activa es el lema del cristiano
Original en audio: 9 min. 12 seg.
Queridos Hermanos:
Hagamos un comentario sobre la primera lectura tomada de la segunda Carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses.
Ante todo, -ya lo hemos dicho en otras ocasiones-, estas Cartas a los Tesalonicenses son tenidas entre los primeros escritos de todo el Nuevo Testamento. Y bendito Dios contar con documentos que significan, que valen tanto para nosotros y para nuestra fe.
Luego, vendrán las discusiones de los eruditos y especialistas, a ver si realmente estas Cartas fueron escritas en las fechas que parece que fueron escritas y todos aquellos problemas que por el momento dejamos a un lado, los dejamos para los especialistas y para la gente de la academia.
Lo que sí tenemos seguro, es que esta segunda Carta fue posterior a la primera Carta. Y en la primera Carta a los Tesalonicenses, el énfasis muy fuerte que nos daba el Apóstol, que nos ofrecía el Apóstol, era el énfasis en el retorno de Jesucristo.
Parece cosa demostrada, que San Pablo consideró en una buena parte de su vida, que él estaría vivo cuando sucediera el retorno de Cristo, cuando Cristo volviera a la tierra. Él tenía como muy claro éso, que Jesús iba a venir en poder y majestad, y que él, seguramente, él, personalmente, iba a poder presenciar ese momento.
Junto con Pablo, muchísimas otras personas tenían esa percepción, cosa que es interesante, porque a lo largo de los siglos, gran cantidad de cristianos han tenido también la misma idea y han tenido esa misma sensación.
De igual modo, en nuestra época por ejemplo, los cristianos adventistas y en realidad, casi todos estos grupos que han surgido en los últimos cien o ciento cincuenta años, -por decir algo, testigos de Jehováh, los mormones o muchos pentecostales-, han nacido casi siempre buscando como una fecha para el regreso de Cristo y en una expectativa a veces casi fanática del retorno, porque, "ya va a llegar el Señor, ya va a retornar, ya va a volver".
Así fue escrita la primera Carta a los Tesalonicenses, un poco en esa expectativa. Pero entonces, hubo ciertos desórdenes en la comunidad de Tesalónica y de ahí vino la necesidad de esta otra Carta, que nosotros llamamos la segunda Carta a los Tesalonicenses.
Porque había gente que decía: "Bueno, pues si ya va a llegar el Señor, entonces, ¿qué hacemos buscando empleo? ¿Qué hacemos trabajando? Tenemos es que dedicarnos solamente a esperar, a aguardar que Él regrese".
De manera que se convirtieron en una especie de carga para las comunidades cristianas; carga, porque ellos ya no aportaban, no trabajaban y se volvieron, pues, gente que vivía bien y andaba entrometiéndose en todo; en fin, lo que hemos escuchado en la primera lectura de hoy.