O204001a
Fecha: 20040819
Título: El corazón que necesitamos
Original en audio: 9 min. 21 seg.
Amados Hermanos:
Les invito a que hagamos juntos una reflexión en torno a la primera lectura de hoy. Es el Profeta Ezequiel, quien vuelve sobre un tema que considero de muy grande importancia.
Ya había aparecido hace unos días el tema de la Nueva Alianza. Y la Nueva Alianza, lo mismo en Jeremías que en Ezequiel, está relacionada con una transformación en el corazón. Pero ante todo, recordemos qué significaba corazón para estos antiguos semitas. ¿Qué era el corazón? ¿A qué se refería la palabra corazón?
Nosotros solemos relacionar el corazón con el mundo de los sentimientos. El corazón es para nosotros el lugar donde se da el cariño, donde se da el odio, o donde se da la indiferencia. Y con estas palabras, nos estamos refiriendo sobre todo a sentimientos.
Para los semitas, el corazón no tenía que ver solamente con sentimiento. El corazón es el recinto más íntimo de una persona, es como el lugar donde ella está verdaderamente a solas, a solas consigo misma, a solas con su propio destino, a solas con Dios.
El corazón es el lugar donde se toman las decisiones. El corazón es como esa privacidad última, allí donde finalmente yo puedo sustraerme de todas las otras voces, y donde yo descubro, -si quiero, por lo menos-, mi propia verdad. Ese es el corazón, ese es el sentido del corazón.
Por eso en la Biblia, el corazón aparece relacionado no solamente con sentimientos, o no solamente con emociones o pasiones, sino también con los pensamientos, allá, los pensamientos del corazón. Aparece relacionado con la conciencia, aparece relacionado con las decisiones y también con la oración. Porque es como hablar de lo más profundo y es como hablar de lo más íntimo de la persona, allí donde ella es simplemente ella misma.
Y Jeremías nos había dicho hace unos días, que Dios anunciaba una Nueva Alianza. La diferencia más notable entre la Nueva Alianza y la Antigua Alianza, es que ahora la Ley va a estar escrita, no en piedra, afuera, sino que va a estar escrita en el corazón. Así hablaba Dios por medio de Jeremías.
La misma idea es la que encontramos ahora con el Profeta Ezequiel, pero con un elemento más. Se trata de un corazón nuevo. Ya no es que viene una palabra nueva al corazón, sino se trata de un nuevo corazón: "Arranqué de ustedes el corazón de piedra" (véase Ezequiel 36,26).
¿A qué se refiere el corazón de piedra? No es un asunto solamente de sentimientos, pues no es simplemente hablar de: "Ustedes son muy duros". Aquí no se trata de la dureza de la gente; por ejemplo, que les falta compadecerse unos de otros. Eso puede estar implícito, pero muy probablemente, el corazón de piedra es sobre todo el corazón que rechaza la voz, es el corazón que no tiene dónde recibir una palabra, es el corazón que hace eco, es el corazón que devuelve lo que tú le envías pero no lo acepta, es el corazón que no recibe.