O196001a
Fecha: 19960817
Título:
Original en audio: 5 min. 49 seg.
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Las palabras que nos dice el Señor por el Profeta Ezequiel son fuertes. No es que los hijos paguen las consecuencias, no es que los hijos sean responsables, digo mejor, no es que los hijos sean responsables de los pecados de los padres.
Y dice: "El que peque, ese moriirá. Si un hombre es justo, ese vivirá, Y si engendra a un hijo que comete abominaciones, el hijo morirá y el padre vivirá" (véase Ezequiel 18, ).
Esta doctrina prácticamente es nueva dentro del Antiguo Testamento, cuando hace su aparición con el Profeta Ezequiel. Es conocida como la enseñanza de la responsabilidad personal.
Aveces ponemos más de la cuenta el peso que el pasado ha tenido en nuestras vidas: "Claro, si yo vengo de una familia con tales condiciones", o "yo vemgo de un país o de una cultura...", "es que los colombianos somos así, y entonces pues claro, yo de ahí, ¿qué púede salír de ahí?" "¿Acaso de Nazareth puede salir algo bueno?" (véase ).
Entonces uno desprecia de pronto sus propios orígenes o los orígenes de otras personas. Ya se tate de raza o de cultura, o de familia, o de padre, o de madre, Ezequiel nos está enseñando que ese no es el condicionamiento último de la persona.
Esta enseñanza es un poquito drástica, sobre todo porque está expresada en ese lenguaje medio jurídico que a veces utiliza Ezequiel, ese lenguaje de: "Este vive", "este muere", "este se condena", "este se salva"; es un lenguaje que a veces suena brusco a nuestros oídos.