O194002a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20000817

Título:

Original en audio: 7 min. 5 seg.


Queridos Hermanos:

A veces es muy clara la relación entre las lecturas de la Santa Misa, otras veces como hoy, tal vez es menos evidente o es menos completa. Sin embargo, podemos recoger una enseñanza de cada lectura y luego ver que sí hay una conexión profunda entre ellas.

La expresión que más se repite en la primera lectura es: "A la vista de todos" (véase Ezequiel ). "Tienen que verte" , -le dijo Dios al Profeta Ezequiel-, porque es un pueblo que tiene ojos y no ve, tien oídos y no oye" (véase Ezequiel 12,2); no reconocen las acciones de Dios.

Algo parecido es lo que nos encontramos en el evangelio. A ese hombre que le perdonaron una deuda exorbitante, a ese hombre le faltó descubris lo que Dios estaba hacindo con él; bueno, de acuerdo con la lógica de la parábola, lo que estaba haciendo con él su acreedor; le faltó descubrir cuánto le estaban perdonando, le faltó abrir los ojos.

También podemos de cir que este señor, al que le perdonaron tanto dinero, le faltó utilizar sus ojos. También él tuvo ojos y no vio, tuvo oídos y no oyó.

Y lo mismo nos puede suceder a nosotros: necesitamos descubrir las señales grandes de Dios. Porque una vida agradecida, una vida feliz, una vida eficaz, una vida generosa, no surge de la nada, surge de ver las acciones de Dios.

Es decir que aquella palabra que hemos repetido con el salmo sirve de resumen para el día de hoy: "No olvidéis las acciones de Dios (véase Salmo 77); abramos los ojos, descubramos cuánto ha hecho por noostros, cómo nos ha amado y desede cuándo. Sobre todo, como lo subraya el evengelio, descubramos la grandeza de Dios particularmente en el perdón.

De ningún Dios se ha dicho lo que se dice del Dios de Israel, el Dios y Padre de Nuestro señor Jesucristo. Así como es de grande su poder, así es grande su perdón.

¿En dónde podemos descubrir especialmente la grandeza de Dios, su resencia en nuestras vidas, su misericordia, su cercanía? En el perdón. "No olvidéis las acciones de Dios" (véase salmo 77). Cada quien haga memoria, mire dese cuándo lo ha aamado Dios, qué ha hecho por él, con cuánta paciencia lo ha esperado.

¿Acaso nosotros le respondimos a Dios cuando cuando empezaron a llegar las suaves caricias de su Espíritu, las priemeras mociones de su gracia? Y después de que nos convencimos de que Dios nos amaba, ¿hemos vivido en perpetua gratitud, en abosoluta generosidad, en total alabanza? Yo creo que no. Pero Dios ha tenido paciencia con nosotros.