O191001a
Fecha: 19960812
Título:
Original en audio: 3 min. 42 seg.
Después de algunas semanas escuchando al Profeta jeremías en su drama, en su tristeza y en su esperaza, a partir de este lunes de la semana diecinueve, empezamos a escuchar algunos pasajes del Profeta Ezequiel.
Ezequel es un sacerote que contempla la gloria de Dios, que percibe la infinita distancia entre Dios y el hombre. Ezequiel es aquel profeta que muchas veces es llamado por Dios "hijo del hombre", expresión que en el caso de ezequiel, destaca la distancia entre la divinidad y nuestra condición humana.
Ezequiel queda sobrecogido por las visiones que tiene, muchas de ellas difíciles de representar; no está seguro de que sus palabras retraten lo que ha visto, y por eso abundan las expresiones que ya hemos escuchado en este día: "Vi algo así como" (véase ), "de lo que parecía su cintura para arriba" (véase ), "era semejante a..." (véase ). Sus palabras no pueden alcanzar la estatura de la visión que ha tenido.
Esta sensación intensa, sobrecogedora de la gloria de Dios es en cierto modo como el tema principal del libro de Ezequiel. Porque quizá se puede resumir el libro de Ezequiel diciendo que es la historia de Dios con los hombres. De pronto es bueno tener este tema de esta idea central en la mente, porque la variedad de visiones y la cantidad de interlocutores que tiene Ezequiel, puede hacer que a uno se le pierda de vista como la unidad del libro.
Repito, como lo fundamental es la historia de la gloria de Dios en el pueblo de Israel, por eso los momentos culminantes tienen que ver con esa manifestación del Dios glorioso en medio de su puieblo, del Dios que se va de su pueblo por las prevaricaciones, por los pecados, y el Dios que vuelve a su pueblo y que promete un nuevo templo perfectísimo en el que sí podrá habitar esa gloria de Dios.