O181002a
Fecha: 2000807
Título:
Original en audio: 6 min. 50 seg.
La Biblia nos habla en muchos lugares de falsos profetas, y nos habla también de verdaderos, de auténticos profetas. Pero no hay muchas ocasiones en que aparezca un enfrentamiento como el que escuchábamos en la primera lectura.
Jeremías profeta, Ananías profeta. Jeremías que asegura el triunfo y la permanencia el reinado de Nabucodonosor, el caldeo que cargó toda esta gente o casi toda para el destierro. Ananías en cambio predica que, aunque Nabucodonosor ya ha logrado algo, es una victoria falsa, y pronto Dios va a ordenar las cosas. Dos palabras en contradicción, ambas dichas de parte de Dios, que infunden confusión, polémica dentro del pueblo.
¿Cómo distinguir los verdaderos de los falsos profetas? El libro del Deuteronomio trata la cuestión en dos lugares, en los capítulos trece y dieciocho. Básicamente lo que dice es que hay como dos géneros de falsos profetas. Hay un profeta que es falso porque enseña la confianza en dioses distintos de Yavé, y dice el Deuteronomio: "Aunque realizaran los milagros o los prodigios que sean, es un falso profeta y debe ser apedreado" (véase Deuteronomio ).
Otro es el caso del que no induce a rebelión contra Yavé, pero lo que dice, pues no se cumple. Entonces este, dice el Deuteronomio "es un charlatán y hay que hacer caso omiso de él" (véase Deuteronomio ).
¿Cómo encontrar la verdadera palabra que viene del Señor? LO que decía Ananías tenía sentido: "Dios no puede dejar a su pueblo en esa humillación; Dios hará brillar su gloria. Y la manera de salir por la gloria de Dios es otorgándole la victoria a Dios; Nabucodonosor no puede tener la última palabra" (véase ).