Ao18001a
Fecha: 19960804
Título: Un retrato de la obra de Cristo
Original en audio: 7 min. 14 seg.
En los domingos pasados, el Señor Jesús había mostrado su enseñanza, sobre todo con parábolas. Y hemos escuchado cómo nos explica sobre el Reino de Dios, comparándolo con realidades sencillas de nuestra vida, realidades que sin embargo, se vuelven profundas en su boca.
Hoy su enseñanza no es tanto con palabras, como con hechos. Esto nos invita a reconocer en Cristo a Alguien, que cuando habla, obra, y cuando obra, enseña. Cristo, cuando actúa trae una enseñanza, y Cristo, cuando predica, transforma.
Bien; ¿cuáles son las obras que hemos presenciado en el evangelio de hoy? La más evidente, la multiplicación de los panes. Pero no podemos olvidar, no podemos dejar de lado otras dos. Antes de multiplicar los panes, curó a los enfermos. Y antes de curar a los enfermos, sintió lástima. Antes de sentir esa compasión, se fue a un sitio tranquilo y apartado.
En realidad, son cuatro obras, cuatro hechos de Jesús. Después de la muerte de Juan, se va a un sitio apartado. Allí, la gente lo busca y Jesús siente compasión; literalmente, dolor en las entrañas. Le duele la gente. Entonces, cura a los enfermos. Como en esa hora de misericordia ha avanzado la tarde y el día termina, completa esa obra de misericordia con otra de piedad, dando alimento a aquellos mismos que había curado.
O sea, que realmente Cristo ha hecho cuatro cosas con esta multitud. La ha llevado a un sitio tranquilo y apartado. Allí ha sentido compasión por ellos, les ha hecho percibir ese amor compasivo y después los ha curado de sus enfermedades.
Cuando ya han experimentado la compasión, cuando ya han encontrado la paz, cuando ya han sido sanados de sus enfermedades, entonces también los alimenta, "agrupándolos", -como dice otra versión de este milagro-, "en círculos de unas cincuenta personas" (véase San Lucas 8,14; San Marcos 6,40). Así, permite que quienes eran simplemente una multitud, se conviertan en una comunidad. Por último, "recoge las cestas con las sobras, para que nada se pierda" (véase San Juan 6,12-13), como dice otra versión de este milagro.