O176001a
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Original en audio: 4 min.
Dos personajes aparecen hoy en las lecturas, perseguidos por predicar la Palabra de Dios. Uno de ellos, al borde de la muerte, y otro de ellos, padeciendo la muerte por la Palabra del señor.
Jeremías reclama fidelidad a la Alianza, le pide al pueblo, exhorta al pueblo y le exige al pueblo de parte de Dios que sea fiel a la Alianza. Y le dice a la gente que hay una consecuencia del pecado, que no se peca impunemente, que el pecado trae consecuencias, y esas consecuencias son las que aparecen como castigo de Dios.
No es que Dios expresamente se ponga como un papá malhumorado a castigar, o a desquitarse,o a vengarse de sus hijos desobedientes; no es eso. Es el pecado mismo el que trae sus consecuencias. Como dice un salmo: "La maldad recae sobre la cabeza del malvado" (véase Salmo ). Y Jeremías lo que está recordando al pueblo es algo tan sencillo como esto: "Si usted sigue en ese camino de infidelidad, esa maldad recaerá sobre la cabeza de ustedes, y ustedes tendrán que vivir las consecuencias de su pecado"