O155001a
Fecha; 20000721
Título: Frente al pecado rebelarse orando humildemente
Original en audio: 16 min. 8 seg.
La primera lectura nos cuenta la oración de Ezequías y la respuesta a esa oración por boca del Profeta Isaías.
Ezequías fue un rey piadoso, cosa que es excepcional en la historia de los reyes de Israel y de Judá. Porque si uno lee los libros de Samuel, los libros de los Reyes, los libros de las Crónicas, que son los que nos cuentan las historias de estos reyes, casi siempre la sentencia es fuerte: "Hizo lo que le desagrada al Señor. Cayó en idolatría. No fue fiel a la Alianza".
El diagnóstico que se presenta, el veredicto que se da de estos reyes y de todo ese tiempo, es bastante negativo.Por eso, nos maravilla que se hable de un rey que ha cumplido lo que agrada al Señor y que ha obedecido los preceptos de la Alianza de Dios.
Son unos pocos los que fueron como obedientes a Dios. Y hay que recordar esos nombres para familiarizarnos con la historia de los reyes en la Biblia. Fundamentalmente, Ezequías, Josías, son los dos reyes que se recuerdan como de buena memoria y desde luego, antes de ellos, el rey David.
O sea que cuando uno quiera pensar en reyes que hayan respondido a la Alianza de Dios, hay que mirar sobre todo a ésos: David, Josías, Ezequías. Junto a ellos, de pronto, se puede tener en cuenta a Salomón; pero ya Salomón trajo el caos, porque al final de su vida, con ese desorden de mujeres y de esposas que tenía, pues también abrió las puertas a la idolatría.
En fin, este es un dato que es interesante como para que oigamos la Palabra de Dios con cierta inteligencia. Cuando escuchemos hablar de Josías, o de Ezequiel, ya sabemos que se trata de los reyes que desearon realmente vivir esta Alianza. Y Dios quiso mostrar su bendición sobre ellos.
En tiempos del rey Josías, se rescató un documento importantísimo que corresponde en su mayor parte, a lo que es el Deuteronomio actualmente. Esto sucedió en tiempos de este rey y en tiempos de Ezequías, se produce el milagro que se nos cuenta en la primera lectura del día de hoy.
Me llama la atención, que cuando Ezequías se sabe enfermo, "se vuelve hacia la pared" (véase Isaías 38,2), dice el texto Sagrado. En eso veo yo un simbolismo muy bello. Ezequías oye la palabra, oye el diagnóstico de su enfermedad mortal, pero él da la espalda a las voces de los hombres. Ese volverse hacia la pared, es un acto muy sencillo, pero que sirve para ilustrar una actitud muy profunda.
A ver si logro explicarme con la bondad de Dios. Ezequías oye el diagnóstico del mundo, pero le da la espalda a eso. Por tanto, se vuelve hacia la pared y hace oración. Tratemos de aplicar este hecho a nuestras vidas, como una primera enseñanza del texto de hoy.
Muchas veces se ha dado sentencia de muerte a la Iglesia. Los sumos sacerdotes, ya en tiempo de los Apóstoles, decretaron sentencia de muerte: "Hay que acabar con esas sectas perniciosas" (véase Hechos de los Apóstoles 5,33), y declararon que se tenían que morir. Entre ellos, sin embargo, ya un hombre, Gamaliel, dijo: "¡Un momento! Si esto es de Dios, esto permanece, esto sale adelante, esto pervive" (véase Hechos de los Apóstoles 5,38-39).
Ahí hay una sentencia de muerte. Hace unos pocos años, leía yo que uno de los profetas, o de los magos, o como se les quiera llamar, de la Nueva Era, decía: "El cristianismo como religión, está llamado a desaparecer. El cristianismo tiene que acabarse". Uno que se descaró, porque la Nueva Era trata de ser ambigua, trata de ser resbaladiza.