O156002a
Fecha: 19980718
Título:
Original en audio: 8 min.9 seg.
Hay dos maneras de perseguir y de ambas fue perseguido Jesucristo.
A veces se persigue por odio, por inquina, por envidia, por un sentimiento malo. Así perseguían estos fariseos a Jesucristo. Otras veces se persigue y se corre detrás de la salud, de la paz, de la sanación. Y de este modo le seguían muchos, dice el Evangelio.
Jesucristo parece perseguido por los malvados y al mismo tiempo por los afligidos por el mal. Lo persiguen sus enemigos para acabar con Él, y lo persiguen los enfermos para que les sane. No deja de ser extraño esto. Rechazado por todos a la hora de la Cruz, cura a todos desde la Cruz.
¿Cómo puede al mismo tiempo ser rechazado y desechado, pero también buscado y perseguido? ¿Qué era lo que se rechazaba en Él y qué era lo que se quería de Él? Porque si todos de alguna manera lo hemos rechazado,-no es otra cosa el pecado-, y todos lo necesitamos, -no es otra cosa nuestra debilidad, nuestra enfermedad, nuestra miseria y la consecuencia misma del pecado-; si todos le rechazamos, si todos le necesitamos, ¿quién es ese Hombre? ¿Quién e este Jesucristo?¿Qué misterio se esconde en Él?