O141001a
Fecha: 20000710
Título:
Original en audio: 8 min. 54 seg.
La historia del profeta Oseas, seguramente la conocemos muchos.
Oseas fue un hombre que se casó con una mujer infiel, probablemente una mujer dedicada a la prostitución. Y este matrimonio que indudablemente fue infeliz y que estuvo marcado por el dolor, la traición, la infidelidad, se convirtió en un mensaje. Me explico. Dios le hizo ver a Oseas y luego, a través de Oseas, le hizo ver al pueblo, que así como duele que la mujer traicione a su esposo, y es dolor que muchos no pueden soportar, así también duele, duele en el amor que nosotros seamos como somos con Dios.
Duele porque hay amor; el dolor y el amor van juntos, y precisamente porque Dios nos ama, por eso duele que nosotros seamos los que somos con Él, que le exijamos tantas pruebas de su amor y que estemos tan poco dispuestos a darle pruebas de nuestro a mor. queremos que siempre esté y que nunca falle, pero nosotros queremos estar cuando queremos y queremos siempre el permiso para fallar. Que Él sea una roca y nosotros ser veletas.
Amor y dolor van juntos. Esa manera nuestra de querer amar y ser amados, rasga el corazón del profeta. Así como su esposa es variable, un día le quiere y al otro día le desecha, así somos nosotros con Dios. Ese fue Oseas. Y por eso, en la profecía de Oses, el lenguaje del amor tiene siempre como esa referencia de la pareja.
No nos extraña el texto de hoy; es el estilo de él. "Esto dice el Señor: "Yo la cortejaré, me la llevaré al desierto, le hablaré al corazón"" (véase Oseas 2,16). Dios toma el lugar de un novio o de un esposo mil veces traicionado, airado, indignado, dolido, pero que más allá de lo que pueden los esposos humanos, tiene la capacidad, tiene la fuerza para volver fiel a su prometida o a su esposa. Sin embargo, la capacidad para reconquistar ese amor se llama el desierto.
De manera que si el amor y el dolor van juntos cuando se dan las traiciones,el dolor y el amor también van juntos cuando se d la reconciliación. Y por eso, el mensaje grande de la lectura de hoy es: así como hemos casado dolor con nuestras faltas en el amor, así también hay un dolor de amor y un dolor con amor que nos llevará hacia Dios y que nos reconciliará.
Catalina de Siena dice que cuando este pensamiento se afianza en el alma, la persona siente deseo de padecer por Dios, decide hacer algo por Él.
Creo que es un sentimiento que ya no nos va a parecer tan extraño si lo comparamos con lo que también nosotros sentimos cuando hemos traicionado, cuando hemos lastimado a las personas que amamos. ¡Qué no quisiéramos hacer por ellas! Aun en las cosas pequeñas, cuando los hijos se han portado mal con el papá, con la mamá, después no saben qué hacer, si llevarles el desayunito a la cama, si ponerles el programa preferido, si llevarlos al restaurante que les gusta; se esfuerzan en hacerlos felices.