O142001a

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Fecha: 20040706

Título:

Original en audio: 5 min. 55 seg


Queridos Amigos.

Quiero destacar en el evangelio de hoy, aquello que se nos dice de Jesús, cómo obra Jesús, sobre todo qué lo mueve.

La palabra fundamental es compasión, la palabra misericordia: "Se compadecía de la multitudes" (véase San Mateo 9,36). La misericordia, el amor que es capaz de reconocer la necesidad del que está cerca; ése es el motor de Jesús. Y esta es una gran noticia para nosotros, porque esa compasión de Jesucristo está viva y es aplicable a cada uno de nosotros.

El amor de Cristo no termina, el amor de Cristo no muere, el amor de Cristo está presente y está actuante, y su compasión es como un saldo a favor de nosotros, como una cuenta de amor a favor de nosotros, con la que nosotros podemos verdaderamente sentirnos respaldados; podemos contar con ese amor de Jesucristo.

Pero el evangelio de hoy también nos cuenta cuál es el fruto de esa misericordias, qué produce esa misericordia en Jesucristo; y nos dice esencialmente tres cosas: que Jesús enseña, que Jesús cura y que Jesús exorciza, vence al demonio. Jesucristo es el Maestro, el Médico, el Exorcista. Jesucristo que vence a nuestros enemigos, Jesucristo que nos sana de nuestras enfermedades, Jesucristo que ilumina nuestro camino. Son como las tres dimensiones de la misericordia del Señor.

Jesucristo, venciendo a nuestro enemigo el demonio, pues también está quitándole toda la fuerza a la tentación y al pecado en nuestra vida. Jesucristo pone un freno a aquello que tenía poder en nosotros. Jesucristo crea un espacio de paz y de libertad, donde ya no somos más el juguete de nuestras tentaciones, de nuestros pecados o de la influencia del demonio.

Es un espacio de libertad, un espacio de paz, donde ya no somos más atormentados o presionados por ese tipo de fuerzas oscuras. Sin embargo, llevamos en nosotros las consecuencias de nuestros pecados pasados y somos débiles y estamos lastimados por el camino de la vida. Es aquí donde entra Jesucristo como Médico reestableciendo en nosotros el plan original de Dios, devolviéndonos la salud en la mente, la salud en la inteligencia, en el corazón, en los recuerdos, también en elcuerpo.