O132003a
Fecha: 19980630
Título:
Original en audio: 3 min. 54 seg.
Los discípulos hicieron pasar a Jesús, de estar dormido a estar despierto; y Jesús hizo pasar a los discípulos, de tener miedo a tener asombro. El miedo paraliza, el asombro abre y pone en camino.
Jesús transformó el miedo de ellos en asombro. Y es muy grande el poder que tiene el asombro. El asombro es como una ventanita que uno abre en la parte más alta del alma para recibir una luz de lo alto. El asombro es como abris una puerta, dejar que entre un aire nuevo. El asombro trae novedad al alma.
El alma que no puede asombrarse, está arrugada, está envejecida. Un alma sin asombro sólo puede repetir lo que hace, será un alma rutinaria. El secreto para no envejecer es tener siempre de qué y de quién asombrarse. Los niños se asombran, todo les parece extraño, maravilloso, curioso. Cuando perdemos la capacidad de asombro, perdemos también la capacidad de novedad, la capacidad de aprendizaje; y el que no puede ser enseñado, tampoco puede llamarse discípulo.