O121001a
Fecha: 19980622
Título: ¿En dónde se relacionan el amor a Dios y el amor al prójimo?
Original en audio: 12 min. 16 seg.
"Con la medida con que midáis, seréis medidos" (véase San Mateo 7,2), dice el Señor Jesucristo. A mí me da la impresión de que esta Palabra de Jesús, tiene algo profundo, maravilloso, sapientísimo, que no lo alcanzo. No alcanzo a ver, qué es todo lo que Cristo nos quiere decir con esto.
Se parece al Padre Nuestro: "Perdónanos nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden" (véase San Mateo 6,12). Se parece al comienzo de este evangelio: "No juzguéis para que no seáis juzgados" (véase San Mateo 7,1).
¿Qué quiere decir esto? ¿Que la manera como nosotros obremos con nuestros hermanos, determina la manera como Dios obra con nosotros? Esto es precisamente lo que me parece misterioso. ¿Por qué es así?
En efecto, recuerdo que una señora amiga, me preguntaba alguna vez, sabiendo del conocimiento rudimentario que yo tengo del griego: "¿Pero en la lengua original, en el texto original del Padre Nuestro, sí dice éso? Es que esa medida es muy dura".
Si Dios nos va a perdonar como nosotros perdonamos, pues entonces es una medida muy dura. Si nos va a medir con la medida que usamos, es muy estrecha, y si nos va a juzgar como nosotros juzgamos, es muy pesada.
Sin embargo, ahí está el evangelio. Y de hecho, si nosotros miramos, por ejemplo, para el Padre Nuestro el texto crítico griego, lo que dice es éso. Hay un término de comparación con la conjunción "hos", que indica precisamente, "de la misma manera", "del mismo modo", "así como".
No hay nada que hacer. La Palabra de Dios lo dice. Y puesto que no podemos ablandarla, tratemos de entenderla. Tratemos de recibirla y obedecerla, para tener vida en ella.
En el fondo, todos estos mandatos del Señor, o estas advertencias del Señor, se relacionan con otro mandato: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (véase San Mateo 22,39).
"El amor que quieres para ti, dalo a tu prójimo. El perdón que quieres para ti, dalo a tu hermano. La indulgencia y la paciencia que quieres para ti, tenlas para con tu prójimo, para con tu hermano".
Lo que hay aquí, hasta donde yo alcanzo a ver, es la relación que tiene el amor a Dios con el amor al prójimo. Esto también se parece a lo que dice el evangelista Juan en una de las Cartas: "El que no ama a su hermano, a quien ve, no puede decir que ama a Dios, a quien no ve" (véase 1 San Juan 4,20).