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Fecha: 19970419
Título: Jesus tiene una palabra que vence a la muerte
Original en audio: 5 min. 58 seg.
Queridos Hermanos:
La respuesta que da el Apóstol Pedro es toda una profesión de fe, es un reconocimiento de quién es Cristo: "Es el que tiene palabras de vida eterna"(véase San Juan 6,68).
¿Y eso qué quiere decir? Que allí donde llegan las palabras humanas, allí donde se frenan, allí donde no sabemos nosotros qué decir, allí sin embargo, en medio de ese absurdo, o en medio de esa noche, en medio de ese dolor, hay una palabra posible y esa es la palabra de Nuestro Señor Jesucristo.
Jesús tiene una palabra que vence a la muerte, es la vida que no acaba. En griego, la expresión para decir eterno es como decir mayor que el tiempo, sin tiempo, que vence al tiempo, o mejor, que vence a los tiempos, que no acaba.
Es más o menos lo mismo que sucede cuando se dice en Inglés endless, sin fin. Y desde este punto de vista,lo que el Apóstol Pedro dice es: Tu palabra no se detiene nunca, a tu palabra nadie la puede frenar. Y lo que hemos visto, lo que hemos escuchado en la primera lectura y en el evangelio muestra precisamente eso.
Ante esa parálisis de Eneas, ¿qué se puede hacer? Nada se puede hacer. Pues bien, la palabra poderosa de Cristo en el Apóstol Pedro tiene algo qué decir; y comunica la salud a Eneas.
Bueno, pero se ha muerto Tabita, ¿que se puede hacer? Nadie puede decir nada. ¡Es tan gráfica y tan desconsoladora la imagen que nos cuentan los Hechos de los Apóstoles!
Estas viudas, amigas de tabita, que muestran los tejidos y las cosas que ella hacía, y que como que con esas telas le suplican al Apóstol que haga algo porque nadie puede hacer nada. Pues bien, allí donde no se puede decir nada más, hay una palabra de parte de Cristo y esa palabra tiene poder.
"Tú tiene palabras de vida eterna" (véase San Juan 6,68), es como decir. "Tu palabra no la detiene nadie", tu palabra no acaba nunca; no hay situación humana, no hay dolor, no hay noche, no hay soledad, no hay muerte frente a la cual tú tengas que quedarte callado; tú tienes siempre, Señor, esa palabra que rasga las tinieblas, que vence sobre el absurdo, que gana".
Ahora bien, el Apóstol Pedro le dio la sanación, en el nombre de Cristo, a Eneas, y el Apóstol Pedro revivificó, levantó de la muerte típica a Tabita y ella volvió a la vida, a esta vida.
Pero el Apóstol Pedro no puso una oficina de sanación para paralíticos; o sea que hubo gente que tenía parálisis o que teníauna enfermedad y que no se curó, y hubo gente que se murió y que nadie la resucitó, nadie la revivificó, podríamos decir mejor; nadiela volvió a esta vida.
Esto quiere decir que la palabra poderosa de Dios no es simplemente para quitar de nosotros las cosas que nos duelen. Esos milagros que Dios hizo y sigue haciendo cuando cura a un ciego, a un paralítico, cuando levanta a un muerto son señales que sirven, como bien lo dicen los Hechos de los Apóstoles, para que todos nosotros creamos; pero no es que Dios tenga una oficina para que la gente se sane de sus parálisis y para que nadie se muera.
Porque entonces, bueno, se murió Tabita y la resucitó; luego, al rato, se murió otra de las viudas, la que mostraba las telas, entonces llame otra vez al apóstol; ahora se murió doña...."Pedro, sigue, resucítala"; pero después de eso se murió....
Entonces se trataría de que nadie se muriera, no. Los milagros que se nos presentan, grandes o chicos, son todos para que nosotros despertemos la fe en esa palabra que vence incluso a la muerte.
Y entonces dirá alguien:"Bueno, y esa palabra que puede vencer incluso a la muerte, ¿qué puede decir en nuestro caso? a nosotros se nos ha muerto alguien a quien amábamos mucho, ¿qué puede decir ahí?"
Pues esa palabra, como bine nos lo ha contado el capítulo sexto de Juan, sigue victoriosa; el vigor de esa palabra es el que trae la resurrección final.Porque es mayor prodigio la resurrección del último día; ése sí es el prodigio.
Mira, Tabita, lo mismo que Lázaro fue vuelta a esta vida. De nuestro fundador, santo Domingo de Guzmán, se cuenta un milagro semejante,taién él levantó un muerto; esos milagros los hace Dios.
Pero, Lázaro Cristo lo levantó de la muerte, ¿y qué? ¿Anda por ahí?No, volvió a morir; Tabita, Pedro en el nombre....