Ascj003a

De Wiki de FrayNelson
Revisión del 04:25 27 may 2008 de AnaMaria (Discusión | contribuciones) (Página nueva: '''Fecha: 20020617''' '''Título:''' '''Original en audio: 23 min. 17 seg.''' Queridos hermanos: Esta es una fiesta, que como una explosión de amor, ilumina la noche oscura de...)

(dif) ← Revisión anterior | Revisión actual (dif) | Revisión siguiente → (dif)
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 20020617

Título:

Original en audio: 23 min. 17 seg.


Queridos hermanos:

Esta es una fiesta, que como una explosión de amor, ilumina la noche oscura del mundo y de la patria, es sumamente reconfortante, es una fuente de esperanza muy grande, es una alegría intima, profunda y durable la que trae a nosotros esta frase.

Dios nos ama y el día de hoy, el día del corazón de Jesús, es un día que está colmado de la noticia del amor de Dios.

Todo en este día, todo en esta fiesta, nos habla del amor infinito, inagotable, irreversible, poderoso, eficaz, humilde, penetrante, perfumado, puro, luminoso, santo y santificador y mil adjetivos mas que podríamos decir refiriéndonos al corazón de Jesucristo, cuando se piensa en la vida de Cristo y cuando se piensa en que todo lo que hizo Jesucristo desde su nacimiento en las pobres pajas hasta su muerte espantosa en la cruz.

Todo nació en el amor, cuando se piensa en eso, el corazón siente un estremecimiento de gratitud y al mismo tiempo siente una profunda confianza, siente una dulce esperanza, siente una alegría, que como profetizó el mismo Jesucristo, nadie puede destruir en nosotros.

Dios nos ha amado y la gran manifestación de su amor es Jesucristo y la gran manifestación del amor de Cristo es la cruz y la grana señal de la cruz de Cristo, es su Sangre y hoy la iglesia nos invita a volver nuestra mirada a la fuente de la que brota toda esa sangre.

Por el corazón de Jesucristo pasa la sangre que es capaz de perdonar los pecados del mundo entero. Y dicen los santos, si mil universos hubieran, en esa Sangre hay poder para perdonar los pecados de todos los seres humanos que ahí existieran, por eso, bendito corazón de Cristo, pasa esa sangre, la sangre que puede limpiar y puede blanquear nuestras túnicas para que entremos con traje de fiesta al banquete celestial, porque dice la Escritura “sin santidad nadie verá a Dios” pero nosotros, lo mismo que los Apóstoles en un pasaje del evangelio, nos quedamos espantados y decimos: “¿pero quien puede alcanzar eso?”

Y Cristo nos repite lo que dijo a los Apóstoles “para los hombres es imposible, pero Dios todo lo puede y Dios nos ha dado remedio a nuestra debilidad, sanación de nuestra enfermedad, perdón de nuestro pecado, claridad en nuestra inteligencia, alegría en el corazón” nos ha dado todo mostrándonos su Divino Corazón atravesado de amor por nosotros.

Por eso, la noche de pecado en que vive el mundo, la noche de pecado, la noche de violencia y de pecado en que vive nuestra patria, hoy se ve rasgada esa noche, hoy se ve vencida esa noche por los esplendores del amor de Jesucristo y nosotros no estamos aquí únicamente para aprovecharnos de esa luz, quiero que entendamos hermanos, que si estamos aquí esta noche, es porque venimos como embajadores de muchos otros que no quisieron o que no pudieron venir, los que estamos aquí esta noche, somos embajadores de un mundo que necesita desesperadamente de Cristo, aunque no se atrevan a pronunciar su nombre y los que estamos aquí esta noche, somos embajadores de un país o de muchos países, porque el mundo está en guerra, somos embajadores de un país que se desgarra en el desconcierto y en la impotencia para lograr un dialogo sincero y una paz estable.

Venimos aquí no solo a nombre propio sino venimos como embajadores de ese mundo desgarrado, oscurecido, cansado, enfermo, pero estamos llegando a los pies, estamos llegando junto al trono de Aquel que sabe amarnos, de Aquel que puede ayudarnos.

Que felicidad llegar cerca de Cristo, que felicidad oír las palabras que han sido proclamadas en el evangelio; y nos ha dicho el mismo Señor “venid a mi los que están cansados y agobiados y yo los aliviaré” habría que hacer una bandera, un pasacalle, una pancarta, un aviso en Internet, habría que pasear estas palabras por las calles, por las veredas, por los campos, habría que decir haciendo eco a la voz del papa “ábreles las puertas a Cristo.

¿A cuantas alternativas? ¿a cuantas filosofías? ¿a cuantos hombres y mujeres les has abierto las puertas a tu corazón? ¿a cuantas opciones te has vendido por bajo precio? ¿por que no buscar la opción de Jesús? por qué no abrir la puerta con generosidad a Jesucristo y decirle “quiero que tu entres, quiero que tu me des ese descanso que está anunciado, quiero que tu me traigas esa salud que ha sido prometida, quiero que tu me des esa fortaleza de la que me hablan todos los santos y todos los profetas.

Es la mejor opción, es la gran decisión de nuestra vida, la opción por un partido político, la opción por una corriente filosófica, la opción por una teoría científica, la opción por una escuela literaria son nada en hermanos, son pobres porque son perecederas, porque terminan por esta tierra.

La opción por el amor de Jesucristo llena nuestra vida en esta tierra y llena nuestra eternidad en el cielo, no hay opción mas importante, no hay llamado mas urgente, no hay voz que pueda convencernos como nos convence la suave, serena y penetrante voz de Cristo, el que mejor nos ama cuando nos dice “venid a mi los que estáis cansados, los que estáis agobiados” pero hay algo importante hermanos, Cristo hablando de esta manera no solo nos presentó en donde estaba el descanso sino que nos enseñó de donde venia nuestro cansancio, no sólo nos dijo en donde estaba el reposo, sino que nos mostró también por qué nos sentimos muchas veces recargados, agobiados.

Tomemos por un momento con gran atención las palabras de Jesucristo y veremos lo que puede aprenderse de esas palabras “cargad con mi yugo porque soy manso y humilde mi corazón, encontrareis vuestro descanso” “aprended de mi que soy manso y humilde de corazón y encontrareis vuestro descanso” es decir que esa pancarta, ese aviso que hay que pasear por las calles y los campos, esa pancarta dice: “venid a mi los que estáis cansados” pero también dice “aprended de mi” no es solamente estar cerca de Cristo, es aprender de Cristo, porque muchos se acercaron a Cristo y recibieron salud de Cristo; pero no aprendieron de Cristo.

¿No es eso lo que nos han predicado por ejemplo en Semana Santa? Gente que estaba ahí gritando con ira diabólica. ¡crucificale! ¡crucificale! ¿no fue tal vez gente que antes había escuchado la sublime elocuencia de sus palabras y que tal vez había recibido incluso salud y bendiciones de sus manos?

No basta con acercarse a Jesucristo si no estamos dispuestos a aprender de Jesucristo, hay que acercarse a Cristo, única fuente de verdadera salud, de eterna sabiduría, de dulce y pura alegría; pero hay que estar dispuestos a aprender de Cristo y El nos da la primera lección cuando dice como es su propio corazón.

Dos adjetivos: un corazón manso, un corazón humilde, fijémonos que Cristo dice: “aprended de mi mansedumbre” “aprended de mi humildad y encontrareis vuestro descanso” ¿Qué nos está diciendo con eso mis hermanos? Sino que el cansancio surge de nuestra falta de mansedumbre y de nuestra soberbia.

La soberbia agota, la soberbia cansa y esto se puede demostrar muy fácilmente, la persona soberbia vive esperando que los demás le den un tributo de amor, un tributo de honor, un tributo de importancia, y esa expectativa y ese tratar de forzar a los demás para que nos pongan en el trono, ese esfuerzo psicológico y emocional y esa expectativa torturante, agota el corazón.


min. 12