O114001a
Fecha: 20000622
Título: El Padre Nuestro no es solo una formula de oracion, es tambien una manera de orar
Original en audio: 24 min. 8 seg.
CONTINÚA LA TRANSCRPCIÓN
Jesús enseña a orar asus discípulos entregándoles una fórmula, ciertamente, pero más allá de la fórmula un espíritu, una forma de orar.
El Padtre Nuestro no es una parada en el camino de la oración, sino es el camino de toda oración. No es una oración entre otras, sino es el cauce por donde van todas las verdaderas oraciones. Cuántas cosas, muchas de ellas de profunda inspiración, se han escrito y se han predicado sobre el Padre Nuestro.
En esta ocasión, yo quisiera destacar el énfasis que Jesús hace del perdón, como aparece expresamente en la versión de San Mateo que acabamos de ewscuchar. "Perdónanos, pues nosotros hemos perdonado" (véase ), y luego dice: "Si perdonáis, también vuestro Padre os perdonará" (véase ).
Aunque el Padre Nuestro dice tantas cosas, de algún modo dice todas las cosas que son lícitamente dignas de ser pedidas, apropiadas para ser pedidas, pues es claro el énfasis que Jesucristo pone en el perdón. "Perdónanos, porque hemos perdonado" (véase ), ya esa frase es difícil, creo que es la intención o la petición más difícil del Padre Nuestro.
Porque fíjate que es en la única en que nos ligamos a una condición que nos implica. Cuando pedimos el pan no decimos: "Venga tu Reino, porque nosotros estamos ayudándonos para que venga tu Reino". En cambio, aquí sí decimos: "Perdónanos, porque hemos perdonado"; quedamos ligados nosotros dentro de nuestra propia oración.
Es una condición tan severa, es una condición tan alta, que realmente uno puede incluso desalentarse, porque ¿quién puede decir que ha perdonado completamente? ¿Quién puede decir que ha experimentado, que ha vivido el perdón al hermano? De acuerdo con eso, tal vez muchos de nosotros no tendríamos, por así decirlo, el derecho a decir esta oración.
Un poco preocupado por estas cosas, en más de una oportunidad, pues me he ido al original griego y resulta que lo que ahí se dice, pues no tiene otra traducción que lo que aquí aparece. Es tan duro, tan claro, tan sencillo, tan simple, tan luminosos, como lo que acabamos de oír.
"Kai áfes jemín ta ofeilémata jemón, jos kai jemeís afékamen tóis ofeilétais jemón", dice el original griego. "Jos kai jeméis afékamen". "Jos", así como, de la misma manera que, del mismo modo que nosotros hemos perdonado, "afékamen, a los que nos han ofendido, o a los que nos deben algo.
Hay otra manera de traducir esto, porque realmente el Padre Nuestro no utiliza|la expresión "ofensas". Y yo creo que por aquí viene la luz para entender un poco más esto.
Porque ustedes saben, yo no sé si será defecto profesional, pero nosotros los Dominicos tenemos cierta propensión a la teología y por consiguiente, al estudio. Esto nos puede volver demasiado intelectuales o intelectualoides, pero a veces puede servir para el bien de la Iglesia, y yo espero que así sea siempre, también en esta ocasión.
Yo les cuento que, con todo el respeto, claro, que pide de nosotros la Palabra Divina, me rompí la cabeza pensando: "Bueno, pero ¿cómo es esto? ¿Cómo es esto que la oración es la puerta de todos los bienes?" Como hemos comentado muchas veces en estos días, la oración es la puerta de todos los bienes.
"Cristo nos pide que no oremos de cualquier manera sino con estas palabras, y en esas palabras se pide, se exige, para ser más radicales, que ya esté lo que es más difícil de lograr en el corazón humano, como quien dice, se está pidiendo para empezar a orar, que ya hayas hecho lo que es más difícil para tu corazón seguramente, haber perdonado. Tiene que haber algo que esté mal en la traducción seguramente, porque la enseñanza de Cristo es esta. Tiene que haber algo".
Yo buscaba el error en la parte de "así como nosotros", aquí traduce: "Pues nosotros"; pero no, resulta que esa partícula griega, "jos", no tien otra manera de traducirse. ¿Dónde está la rspuesta a este problema? Pensemos, por ejemplo, para agudizar la cuestión, en una persona que no puede perdonar, ¿pues qué hará esa persona? se|supone que orar, pero el modelo de toda oración pide que ya haya perdonado.
Eso se parece, salvando el respeto a la Palabra Divina, a lo que sucede en el ámbito económico. Como decía uno de estos cantantes protesta, "para que te den un préstamo los bancos, tines que demostrar que no lo necesitas". Entonces algo parecido estaríamos viviendo aquí: para acercarte a orar, tienes que ya haber perdonado, pero ¿y cómo hago para haber perdonado si precisamente vine a orar para poder perdonar?
Hay una pequeña contradicción que no la planteo para ponerle trampas a nuestra fe, ni simplemente para enredar nuestros pensamientos, sino para buscar la perla, porque la Palabra de Dios está llena de perlas. Hasta donde yo alcanzo a ver, desde la traduccuón que tenemos no hay nada que hacer.
Por eso, repito, hay que irse al oriinal. El original seguramente fue en arameo, pero noostros no tenemos como texto canónico el arameo sino que todas nuestras traduccionwes parten del griego.
"Áfes jemín ta ofeilémata jemón". La palabra clave es "ofeilémata". "Ofeilémata" es un neutro plural que significa muchas cosas. Puede ser pecados, ofensas, deudas. Por algo, una traducción anterior del Padre Nuestro, que suelen rezar algunas personas mayores, hablaba de "deudas", "perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores"; deudas y deudores.
¿Cuál es la pequeña diferencia entre deudas y deudores, por una parte, y ofensas y los que nos ofenden, por otra parte? ¿Cuál es la diferencia? Pues sí hay diferencia. No es lo mismo perdonar una deuda que perdonar una ofensa. Son dos cosas diferentes.