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Fecha: 19970417
Título:
Original en audio: 9min. 42 seg.
¿Qué lecturas, qué Evangelios hemos escuchado en la Pascua? Durante la primera semana, es decir, durante la Octava, escuchamos relatos de las apariciones de Nuestro Señor Jesucristo a sus Discípulos.
Después, en la segunda semana, durante tres días, escuchamos apartes de la conversación entre Nuestro Señor y Nicodemo, lecturas, entonces tomadas todas del Evangelio según San juan.
Y hemos seguido con San Juan, pero ya no del capítulo tercero, en esas conversaciones entre este maestro judío y Jesús, sino del capítulo sexto.
Es un relato que narra la multiplicación de los panes y que se despliega en un discurso que podemos llamar "el discurso del Pan de Vida".
Durante de la Pascua seguiremos escuchando el evangelio según San Juan. Este capítulo sexto nos va a acompañar durante toda esta tercera semana y luego, en la cuarta semana de Pascua, abordaremos el capítulo décimo de San Juan donde se nos presenta el Señor Jesucristo como ese Buen Pastor que está unido al Padre Celestial y que se encarga de sus ovejas.
¿Cuál es entonces el sentido de estos Evangelios? Que todos están tomados de San Juan, así sucede en la Pascua, porque en el Tiempo Ordinario, los evangelios que escuchamos durante las ferias, son los evangelios sinópticos: primero Marcos, luego Mateo y luego Lucas.
Empieza por Marcos, porque de los versículos que tienen en común los tres evangelios, está la mayor proporción en Marcos, es decir, la mayor parte del evangelio de Marcos es común a los otros Evangelistas. Luego se pasa a escuchar al Evangelista Mateo y luego a Lucas, eso sucede en el Tiempo Ordinario.
Entonces a Juan ¿cuándo lo oímos? Precisamente ahora en la Padcua. Nuestros ojos, después de unos buenos llantos por la Cruz, por la Cuaresma,por los pecados, han sido como rebautizados por las lágrimas, y así se han podido despejar; y con la mirada recién despejada, podemos seguramente ahondar más en el misterio de Jesucristo.
Y por eso la Iglesia, siempre Maestra y siempre Madre, nos ofrece, en el tiempo de Pascua, este tesoro, este banquete suculento; estas facetas, estas miradas al misterio de Jesucristo como Aquel que nos permite nacer de nuevo,como Aquel que nos mantiene en esa vida nueva y que nos comunica esa vida nueva, como Aquel que guarda esa vida nueva.
ël suscita esa vida nueva por el Espíritu y por el agua, como lo dijo a Nicodemo; Él alimenta esa vida nueva, porque Él es el Pan de Vida, porque Él es la vida misma; Él guarda esa vida, porque Él y el Padre son uno y porque Él es el Buen Pastor.
Y de ese modo queda grabado en el corazón del creyente, queda profundamente grabado en su corazón el rastro y el rostro de su Salvador, de su Señor, de su Cristo.
Cristo como Pan de Vida, Cristo como Buen Pastor, Cristo como Aquel que comunica la nueva vida, la que no podíamos recibir ni siquiera de nuestros padres, aunque volviéramos a entrar a su seno, como cuenta allá la conversación entre Jesús y Nicodemo.
Por consiguiente, podemos decir que estos Evangelios del tiempo de la Pascua son especialmente contemplativos. Estos Evangelios, estos textos tomados del Evangelista Juan, más que para narrar una historia, para describir unos acontecimientos o para explicar una teoría, están puestos para que el corazón los pase y los repase como aprendiendo a descansar, aprendiendo a sosegar su ánimo precisamente en Aquel que es nuestra paz.