O101002a
Fecha: 20000612
Título:
Original en audio: 5 min. 25 seg.
Es indudable que se da un contraste fuerte entre el esplendor de la fiesta de Pentecostés y la sencillez del Tiempo Ordinario, al que volvemos precisamente en este lunes de la décima semana.
Es fuerte este contraste, pero sirve para entender muchas cosas. Hemos terminado ese ciclo grande, el más grande e importante del año litúrgico, el ciclo de la Cuaresma y de la Pascua.
Y al término de todos esos días de oración, de ayuno, de alabanza, días de arrepentimiento, días de gozo; al término de esos días en que hemos contemplado a Cristo profundamente hundido en nuestra miseria y profundamente hundido en el Cielo, en la gloria del Cielo; al término de todo eso, nos encontramos en la certeza de la presencia del Espíritu en medio de nosotros.