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Fecha: 20030512
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Original en audio: 33 min. 33 seg.
La fiesta del buen Pastor que celebrábamos ayer, de laguna manera se prolonga en esta semana, porque vamos a ir meditando varios pasajes del capitulo décimo del evangelio de San Juan, en donde Cristo desarrolla esta comparación, El es el buen Pastor.
Es muy interesante en el pasaje de hoy, aquello de la voz, dice Jesús, que las ovejas reconocen su voz y van detrás de El. Efectivamente, conocemos que las ovejitas son animales muy nerviosos, muy fáciles de asustar.
Analicemos eso, ¿Qué quiere decir ser nervioso? un animalito es nervioso cuando siente peligro, por eso los animales pequeños suelen ser mas nerviosos que los grandes; un rinoceronte no es muy nervioso, ni un hipopótamo, ni un elefante, ni un león tampoco; el que es grande y que es fuerte no suele ser nervioso, el que es pequeño y el que es débil en cambio, si suele ser nervioso, porque así defiende su vida.
Un mosquito por ejemplo es nervioso, cosa que perjudica el sueño del que trata de atraparlo, gracias a que el mosquito es nervioso puede huir muchas veces de nuestros intentos de matarlo, la oveja es un animal nervioso.
Entonces tomemos esa imagen de la oveja nerviosa, nosotros podemos ser mas o menos nerviosos por temperamento, usualmente la mujer es mas nerviosa que el hombre, aunque eso puede cambiar, usualmente los niños son mas nerviosos que los adultos ante las cosas nuevas, aunque eso también puede cambiar.
¿Pero que hay detrás de esto de ser o no ser nervioso? ya lo dijimos, es reconocer, sentirse uno en peligro y uno se siente en peligro, por ejemplo, porque siente que van a aprovecharse de uno. En una ciudad insegura como en Bogotá, estar en la calle significa ser nervioso, estar lleno de nervios, porque no se si van a tratar de desvalijarme, si distraídamente me van a sacar algo del bolso, si estoy muy solo y me van a atracar.
El alma humana es como esa oveja, hay en el alma humana una profunda desconfianza, una dificultad para confiar, y fíjese que si uno fuera a hacer la lista de las personas a las que uno les cree todo siempre y en todas partes quizá esa lista tiene un nombre o quizá dos nombres o quizá ningún nombre, es decir, estamos relacionando el tema de ser nervioso con el tema de la confianza, es muy difícil llegar a confiar.
Y en ese sentido todos somos nerviosos, nos cuesta mucho trabajo llegar a confiar y apenas entramos al mundo de los negocios, nos damos cuenta de que si uno no es avispado, es decir parecido a la avispa, pues se lo tragan vivo. La gente tiene intereses, si uno está por ejemplo, en una junta de un conjunto residencial, tiene que ser nervioso, porque hay mucha gente que tiene intereses, están tratando de hacer cosas, uno tiene que estar despierto, abrir los ojos, cuidarse, mirar que está pasando.
Llegar a confiar es muy difícil incluso ahí donde debería existir la confianza, por ejemplo, siempre debería existir la confianza entre marido y mujer, pero a veces entra la desconfianza, “dice que me quiere ¿será verdad?” “¿Hasta donde me quiere?” “lo dice porque le reclamé porque no lo decía o lo dice porque lo siente”.
Debería haber mucha confianza entre los hijos y los papás, pero nosotros los sacerdotes, continuamente escuchamos que los hijos no confían en los papás y que los papás no confían en los hijos.
Debería haber una gran confianza en los sacerdotes, pero eso tampoco funciona, porque hay veces que uno se va a confesar con un sacerdote y resulta que lo que uno va a acusar como pecado: “no, eso no es pecado” y uno dice “bueno, ¿entonces en quien puedo confiar?
¿Quien tiene una verdadera luz, una verdadera dirección? de manera que, decir que el alma humana es nerviosa, es lo mismo que decir que el alma humana es desconfiada y por eso el evangelio de hoy lo podemos resumir en una frase, Jesús inspira, despierta, hace nacer la confianza.
La oveja, siendo un animal tan nervioso como la abeja, sin embargo llega a confiar y va detrás de un ser humano, Jesús hace esa comparación, porque Jesús sabe que nuestras almas son como esas ovejas, que por tantas heridas y cosas que les han sucedido aprenden a desconfiar, pero también sabe como despertar confianza en nosotros, y esta es la segunda parte de nuestra meditación hoy, pensemos en el pastor, ¿el pastor como despierta la confianza? porque un mundo de nerviosos, es decir, un mundo de desconfiados, es un mundo de solos, de aislados, la desconfianza nos protege y eso es bueno, pero nos aísla y eso es terrible, en la medida en que estamos mas protegidos también estamos mas aislados, protegerse es necesario en este mundo, ¿pero como protegerse sin aislarse? Esto sucede en lo psicológico y esto sucede en lo económico y esto sucede en todo.
Un hombre acaudalado en un país violento necesita muchas escoltas, pero los que no hemos tenido escoltas, yo solamente una vez estuve en un carro escoltado y no me estaban escoltado a mi, íbamos con un alto personaje de la jerarquía colombiana y no hay mucha diferencia, siente uno un carro de una escolta y el carro de un prisionero con la diferencia de que el carro del escoltado es mucho mas cómodo.
Pero defenderse es también encarcelarse, y lo mismo sucede psicológicamente, una persona que no confía en nadie por ejemplo, no la van a engañar en un negocio, pero tampoco tendrá frente a quien llorar. Una persona que no confía en nadie es una persona a la que no le pueden hacer tanto daño en el corazón, es decir, tiene muy protegidos sus afectos “de mi corazón y de mi amor nadie se va a burlar” Claro, nadie se va a burlar y tampoco a nadie lo va a conocer y a nadie le va a importar. ¿Entonces que es peor? Tener un corazón herido porque ha soportado burla o tener un corazón desierto porque no ha recibido lluvia. Jesucristo es ese ser maravilloso que viene a despertar en nosotros la confianza hasta en las almas mas delicadas, tratar el corazón humano es algo muy difícil y uno comete muchos errores.
Bueno, ustedes saben que tengo que realizar un viaje, si Dios no dispone otra cosa, y tendré que estar unos años lejos de mi Patria, de mi familia y de muchos seres queridos, eso es como una pequeña muerte, que le lleva a uno a evaluar muchas cosas sobre de cómo ha vivido uno, así como cuando a una persona le dicen “te vas a morir dentro de tanto tiempo” esa persona se pone a hacer como un examen de su vida; pues esta es una muerte chiquita, voy a ir a un lugar donde nadie me conoce y voy a dejar toda la gente que me conoce. Entonces, me pongo a hacer evaluaciones y me doy cuenta de que difícil es esto de pastorear corazones humanos, el ser humano es muy delicado y es muy fácil decepcionar a la gente, es muy fácil confundir a las personas, es muy fácil herir a las personas, es muy fácil decepcionar a las personas. Yo me voy si Dios lo dispone para Irlanda y en mi viaje me llevo una maleta grande de sonrisas, de abrazos, de cariño de mucha gente, pero llevo otra maleta que todavía no se si es igual, es mas grande o mas chiquita de decepciones de críticas, de dolores, de gente con su mirada o con sus palabras dicen “usted como que prometía mas y no Salió con nada. De modo que el corazón humano es muy delicado y uno lastima a mucha gente, decepciona a mucha gente, desencanta y confunde a mucha gente, es muy difícil, pero así como somos de delicados y de nerviosos como una oveja y de desconfiados como gente que ha sufrido, hay uno, así como somos hay uno, hay un ser maravilloso que se llama Jesús. Jesús que puede tratar a los corazones más delicados, esto se ve muy bien en el Santísimo Sacramento. En la eucaristía Jesús llega a tocar nuestros labios, nuestra boca, nuestro corazón, hacerse uno con nosotros, la eucaristía es el sacramento de la gran intimidad y la intimidad es lo que uno mas protege, la intimidad de sus secretos, de sus recuerdos, de su cuerpo, y llega Jesús con la eucaristía a tocarnos, tocarnos sanándonos, tocarnos santificándonos, tocarnos bendiciéndonos y uno no siente susto de comulgar, uno lo siente como un beso de amor que viene del cielo, a mi me maravilla tanto Jesús en la eucaristía, porque yo digo, hasta el alma mas delicada, como puede ser el alma de un niño o de una niña, hasta las almas mas delicadas sienten en Jesús sólo amor, no las asusta, eso es maravilloso. La delicadeza del amor de Jesucristo es algo maravilloso y si hay algo lindo de leer escritos de los santos, cuando hablan de Jesús, es todo el amor que Jesús les despierta, porque por ejemplo, una esposa puede querer mucho al esposo, pero si hay alguna sombra de desconfianza, de desilusión, de tristeza ya es un cielo que tiene una imperfección, el cielo de Jesús no tiene imperfección, es un cielo siempre sereno, siempre bello, por eso Jesús es nuestro gran descanso, por eso llega uno donde Jesús, escucha a Jesús, se recuesta en Jesús, se alimenta de Jesús y es sentir una libertad, es sentir una paz. Jesús es aquel que no me amenaza en nada, es aquel que no representa ningún peligro, es aquel que no me trae en ninguna advertencia, porque hay personas que vamos por la vida con un cartel de advertencia “¡cuidado no te metas demasiado conmigo!” Jesús no tiene que llevar carteles de advertencia, todos, desde los mas necesitados y sucios, hasta los mas limpios, delicados y puros, todos podemos ir a El y descansar en El, es maravilloso Jesucristo.
Jesucristo es aquel que habla y nosotros le seguimos y sentimos confianza con El. Yo pienso que esto es lo mismo que un médico, uno no confía en cualquier médico, y sobre todo para ciertas enfermedades y ciertas situaciones del cuerpo, uno si que busca cierto doctor o cierta doctora, aquello donde está mas en peligro la vida o donde está mas en juego nuestra intimidad como persona.
Que difícil es para nosotros, normalmente eso de que nuestra intimidad quede exhibida Jesús es ese médico infinitamente delicado que puede tratar todo lo que nosotros somos, realmente es maravilloso Jesucristo, pero nos falta la tercera parte de la enseñanza y es ¿como hace Jesús? ¿Como lo logra? ¿Como lo consigue? Pues miremos al pastor, los pastores y también otros que tienen que tratar con otro género de animalitos asustadizos, lo logran.
Hay una escena del libro “El Principito” que he visto que es muy popular, en el principito se supone que este personaje que es un niño, llega a un cierto planeta y en ese planeta se encuentra con un animal asustadizo, el zorro, y es muy buena la imagen que toma Antoine de Saint-Exupéry cuando nos habla de el zorro, porque el zorro es un animal que puede hacer mucho daño, pero que a la vez teme demasiado ser dañado, así somos los seres humanos, tenemos mucho miedo a que nos dañen, pero al mismo tiempo tenemos una gran capacidad de dañar a otros, nos disgusta terriblemente que se burlen de nosotros, pero tenemos unas burlas fantásticas para los demás, queremos que si estamos deprimidos nos sostengan, pero nos parece aburridísimo estar al lado de alguien que esté deprimido, y así sucesivamente.
Esta disparidad entre lo que queremos recibir y lo que nos atrevemos a dar, esta disparidad está muy bien representada en el zorro.
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