Ap06001a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 19960512

Título:

Original en audio: 12 min. 5 seg.


Queridos Hermanos.

Este es ya el sexto domingo del tiempo Pascual. Tiempo que va desde la celebración gozosa de la Resurrección del Señor hasta las súplicas, también gozosas, de la venida del Espíritu Santo en Pentecostés. Y ya se acerca ese día de Pentecostés.

Es un tiempo, entonces, que empieza un tiempo litúrgico, que empieza y que termina en alegría. Es un tiempo muy hermoso en el que Dios tiene manjares sustanciosos, suculentos, para ofrecerlos.

Quiera el mismo Dios darnos suficiente hambre, porque así como no basta ser invitado a un restaurante muy fino o a una comida bien preparada, si el estómago está enfermo o está hastiado, así también durante toda la Pascua, Cristo, el Señor, ha venido dándose a nosotros a través de su palabra, a través de los signos sacramentales, a través de los sacramentos mismos, y sobre todo a través de la presencia de su divino Espíritu.

Que ese alimento, que ese manjar no se pierda en nosotros. Y por eso me permito exhortarlos a que siempre que vengamos a la iglesia, no más pisar el umbral, le pidamos: "Señor, dame hambre de ti, dame hambre de tu palabra, dame sed de tu verdad; dame, Señor, esa necesidad de ti, porque si yo tengo hambre, tú serás mi alimento; pero si llego sin hambre, no importa cuánto haga Dios sobre este altar, y no importa cuánto diga Dios sobre este ambón, nosotros nos iremos como vinimos."

Hoy, por ejemplo, Nuestro Señor Jesucristo abre su Corazón. Estamos escuchando en los domingos de este ciclo A textos de los discursos de despedida de Nuestro Señor en la Última Cena según el evangelio de San Juan, en este caso se trata del capítulo catorce.

Cristo abre su Corazón como una invitación a que también nosotros abramos el nuestro, ¿y qué nos ha revelado en este día? Ojalá lo aprendamos bien. Porque el Apóstol Pedro en la segunda lectura nos ha dicho: "Muestren con la santidad de su vida que Jesús es su Señor" (véase 1 Pedro ), y el mismo Pedro nos ha dicho: "Y prepárense para dar razón de su esperanza a todo el que les pida explicación; pero con mansedumbre y buena conciencia" (véase 1 Pedro 3,15-16).

¿Cuántos de nosotros realmente estamos cumpliendo aquello que dijo el Apóstol? ¿Cuántos de nosotros soportamos la pregunta por nuestra fe? Tendríamos que decir simplemente: "Bueno, yo soy católico porque mi papá era católico y mi abuelo era católico, mi bisabuelo parece que también era católico". Es solamente so lo que hay en nosotros; se trata simplemente de una tradición, en cierto modo humana; se trata de la repetición de unos ritos; se trata simplemente de conservar una especie de orden social.

Personas que miran en la religión solamente eso: una especie de salvaguarda del orden social, para que no se acabe de descuadernar la sociedad, que tantas tristezas nos trae, pues por lo menos pongámosle una especie de corsé, que sea la religión, para que no pierda del todo su figura, para que no se termine de corromper. .