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Fecha: 20060501
Título:
Original en audio: 15 min. 12 seg.
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Hay varias maneras de meditar en las lecturas de hoy. Una manera es hacer el contraste entre estas dos palabras: lo y transitorio y lo permanente. Lo transitorio es algo que es provisional, que cumple una función únicamente temporal, a la espera de lo permanente. Lo permanente pues se supone que es lo que queda, lo que dura aquello que es como el término, la meta.
Y eso es muy interesante, porque en la primera lectura, aquellas autoridades judías se vuelven contra Eteban, que era un gran predicador, un hombre lleno del Espíritu Santo. Y uno dice: "Pero ¿por qué atacaban a Esteban? Esteban era un hombre bueno, ¿cuál era el miedo de ellos? ¿Por qué se volvían contra él y lo atacaban?"
Esta pregunta es muy interesante porque, si nosotros aprendemos de la Biblia por qué la gente buena es perseguida, también aprenderemos mucho de los que nosotros tendremos que sufrir en esta tierra.
Alguien dijo con cierta gracia: "No se hace el bien impunemente". Y uno se pregunta por qué, por qué la gente buena es perseguida; por qué Esteban, por ejemplo, un hombre bueno, un hombre elocuente, un hombre santo, ¿por qué fue perseguido? Y eso tiene que ver con lo permanente y lo eterno.
Podemos descubrir cuáles eran los temores de estos personajes, de estas autoridades con las acusaciones que dicen: "No cesa de hablar contra el templo y contra la ley. Le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar santo y cambiará las costumbres" (véase Hechos de los Apóstoles 6,14). Ellos estaban instalados en unas costumbres, felices con un templo, -acuérdense que ellos eran muy orgullosos de su templo-.
Otro pasaje evangélico nos presenta a los mismos Apóstoles diciéndole a Jesús: "Mira qué adornos" (véase ). Pero el templo, mis amados hermanos, era figura, era algo provisional, era algo temporal.
Y esta gente estaba tan contenta con el templo, que era algo provisional, y estaban felices con ese templo provisional, que cuando llegó la realidad, cuando llegó la meta, cuando llegó lo permanente, que es el lugar de encuentro entre Dios y los hombres y que se llama Jesucristo; cuando llegó Jesucristo, que es el verdadero Templo, estos estaban aferrados al templo de piedra.
Eltos se aferraban al templo provisional, y así no recibieron al templo verdadero; porque el templo verdadero es Jesucristo. Todo lo demás es provisional y es secundario y hasta cierto punto es accidental. Esta gente estaba aferrada a lo provisional.
Había una pareja de enamorados y a él le gustaba darle serenatas a ella, y a ella le gustaba que él le diera serenatas. Entonces cada semana, este enamorado, pues se reunía con algunos amigos, iba al balcón donde estaba su amada y le cantaba las canciones de siempre, canciones de amor ,seguramente esto le gusta a todas o casi todas las mujeres. Y este hombre, con su voz muy templada, muy afinada, le cantaba las canciones de amor, y se saludaban y él se devolvía para su casa.
Y a la semana siguiente, volvía y le cantaba las canciones de amor, y se saludaban, y él se devolvía para su casa; y seis meses después, el enamorado volvía, y le cantaba las canciones de amor, y se saludaban y él se devolvía para su casa; bueno, tres años después, el hombre volvía, y le cantaba las canciones de amor, y se saludaban, y él se devolvía para su caa.
Doce años después, el enamorado volvía, y le cantaba las canciones de amor, y se saludaban y él se devolvía para su casa; Veinticuatro años después, el hombre llegaba con los amigos, algunos llegaban en sillas de ruedas, otros llegaban con bastón, y él le cantaba las canciones de amor, ya con la voz un poco temblorosa, y se saludaban, y él se devolvía para su casa.....