P041001a
Fecha: 19970421
título:
Original en audio: 7 min. 33 seg.
Jesús, Pastor de la s ovejas, es también la puerta por donde entran las ovejas. Es la puerta por donde se entra, porque en Él comienza la vida. Y es el Pastor de las ovejas, porque él es el que custodia la vida que Él mismo otorga.
Él es la puerta, porque Él es el comienzo; y él es el Pastor, porque Él es el que guarda, el que protege, el que cultiva, el que conserva, el que hace florecer y fructificar la vida de quienes creemos en Él, de quienes no nos avergonzamos de llamarnos sus ovejas y de llamarle a Él nuestro Pastor.
Jesús es la puerta, y cuando se entra por Jesús, cuando se llega Él, cuando se saluda ese misterio y se acoge en el corazón, una vida nueva empieza.
¿Cuántas puertas hemos tocado! ¡Cuánto cariño hemos mendigado! ¿Cuántas veces hemos esperado que un cambio de trabajo, o que un cambio de vivienda, o que un cambio de novio, o que un cambio de esposa, o que un cambio de país, o que un cambio de lectura, sea la puerta para una vida distinta.
Si uno visita las librerías, también las que hay aquí cerquita, están llenas de puertecitas, de portales, portillos, de portones y puertas, ofertas y ofertas; por dar solamente ese ejemplo: yo me atrevo a decir, que casi cada libro que se encuentra uno en una librería, es como una puerta que promete felicidad, que promete paz, que anuncia superación personal, armonía, luz interior, tener paz, lograr éxito, triunfar sobre los enemigos, ganarle a la competencia.
Puertas, puertecitas, portones, portillos, portales.
Y si nos vamos a cualquier otro lugar del comercio, a los discos, a las películas; Si pasamos una tarde en esta plaza que está frente a la iglesia, ahí conoceremos otras puertas: "Cambiate de religión", "vuélvete Hare Krishna", "conoce la Señor Jeová", "acepta a Cristo en tu corazón", "¿no has pensado que quizá lo tuyo sea falta de Meditación Trascendental?" "¿Por qué no hacer un curso de metafísica?" ¿Por qué no entrar a un gimnasio y recuperar tu autoestima haciendo ejercicios?"
Puertas y puertas y puertas.
Y Jesús dice que Él es la puerta y que hay que entrar por Él, quizá es la última puerta que nos encontramos. Quizá hayamos tocado muchas otras puertas, quizá hayamos pedido la alegría a una botella de licor, y le hemos pedido alegría a un libro de metafísica, y le hemos pedido amor a una infidelidad matrimonial, y le hemos pedido amor a un extraño rito de meditación, o de cuarzo, o de lo que sea.
Y después de tocar todas esas puertas, quizá cansados, fastidiados y aburridos, un día nos encontramos con Cristo y sentimos que la propuesta de Él es sincera, y sentimos que Él no es ladrón ni aburrido, porque el que vende el libro, o el cuarzo, o la película, o lo que sea, se le ve bien claro cuál es el interés que se trae, y por eso se llama ladrón o bandido, porque quiere quitarme algo, quiere aprovecharse de mí, eso se ve muy bien en el cariño humano.