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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19980430

Título:

Original en audio: 11 min. 7 seg.

CONTINÚA LA TRANSCRIPCIÓN


Uno de los santos más extraños de la Iglesia es Felipe, del que nos habló la primera lectura. Es un santo extraño por su origen, uno lo puede confundir con el Apóstol, pero se trata es de uno de los diáconos.

En la primera lectura de estos días veníamos escuchando a Esteban, que también fue uno de los primeros diáconos. Cosa que también es misteriosa, porque cuando uno lee sobre el origen de los diáconos, en el capítulo sexto de los Hechos de los Apóstoles, lo que se dice es que los eligieron en nombre del Señor para para que ayudaran en el ministerio de la caridad a atender a las viudas y a aquellos creyentes que venían de lengua griega.

Pero los dos diáconos de los que se habla en los Hechos de los Apóstoles, es decir, Esteban y Felipe, no aparecen directamente implicados en obras de caridad, sino más bien en obras de predicación; y es como una cosa misteriosa que tienen los Hechos de los Apóstoles.

Esteban fue un hombre lleno de elocuencia y de Espíritu Santo, que mostró con tanta fuerza a Jesús como el cumplimiento de todas las promesas, que eso venía prácticamente a equivaler en que se desarmaba el Judaísmo. Si Jesús es el Mesías, toda la estructura judía tenía que ser renovada. Y eso no les gustó, y lo persiguieron, y lo juzgaron y lo mataron.

Pero ahora aparece otro diácono, Felipe. Este Felipe es un santo muy extraño, y no tiene fiesta, no tiene fiesta. Este Felipe, que debió ser un santo brillante, no tiene fiesta en la Iglesia. Eso significa que la liturgia de la Iglesia no es perfecta. Es muy linda, es muy buena, pero tiene pequeños detalles que le hacen falta, por ejemplo este, ¿cómo es que este santo no tiene fiesta? No por honrarlo a él, sino porque el pueblo de Dios medite y aproveche la enorme santidad que él tenía.

Yo les confieso que de todos los santos que yo haya podido conocer en mi vida, el santo más carismático es este Felipe. Carismático, porque en él se cumplió un don extrañísimo, inexplicable desde el punto de la ciencia, que hacía que su propio cuerpo se asemejara, ya en esta tierra, al cuerpo glorioso de Cristo.

Porque es propio del Cuerpo glorioso de Jesucristo que puede atravesar puertas, que puede aparecerse, que puede ir de un lugar a otro; pero Dios ha concedido a algunos santos, que este felipe no es el único caso pero tal vez sí es como el más brillante, ha concedido a algunos santos que su cuerpo todavía antes de morir, gocen en parte de los dones de después de la muerte. Y oímos decir, por ejemplo, este Felipe era arrebatado por el Espiíritu, vencía barreras de espacio, era como transformado.

No es el único caso en la Sagrada Escritura. Otro santo inmenso del Antiguo Testamento, el profeta Elías tenía ese mismo don. El Señor Dios muchas veces lo rescató de sus perseguidores así, lo arrebataba el Espíritu y lo hacía aparecer en otra parte. Pues así sucedía en este diácono Felipe.

Pero hay una diferencia, que a mí me llena como de dulzura y alegría el alma. Que yo sepa, aparte de las apariciones de Jesucristo, los únicos santos en la Biblia que tuvieron este don fueron: Elías, en el Antiguo Testamento; y el diácono Felipe, en el Nuevo Testamento.

Pero Elías lo tenía para huir, ese don de Dios era para huir. Cuando se dice de Elías estamos hablando de la época del rey Ajab, que fue un títere en manos de su esposa, la perversa Jezabel. Jezabel fue una mujer idólatra, una mujer llena de supersticiones, brujería y magia, que odiaba con toda pasión la fe de Dios, odiaba a Yavé, odiaba el culto a Yavé, odiaba a los profetas de Yavé y había matado a muchos, pero hay uno al que no puedo matar, a Elías.

Elías fue el profeta que confrontó al pueblo de Israel, allá junto al monte Carmelo, y les dijo: "Bueno, si Baal es Dios, adoren a Baal; o si no, adoren a Yavé" (véase ). Elías es un profeta descomunal.....