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Fecha: 19960419
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Original en audio: 4 min. 59 seg
La primera lectura que hemos escuchado, es un magnífico ejemplo de aquello de que el absurdo de Dios, sana el ansurdo del mundo. Veamos de qué manera.
Gamaliel hace una exposición razonable de cómo es posible que Dios esté obrando en esta especie de secta o lo que podía ser para ellos una secta. "Mi opinión es que no os metáis con esos hombres" (véase Hechos de los Apóstoles 5,35), dice Gamaliel; si esto es de los hombres, acabará solo; si es de Dios, os podríais estar exponiendo a luchar contra Dios" (véase Hechos de los Apóstoles 5,38-39).
Pero la pregunta es: Si le creyeron el argumento a Gamaliel, ¿por qué los azotaron? Y si no le creyeron el argumento a Gamaliel, ¿por qué los azotaron? Si estaban convencidos de que estos Apóstoles eran culpables, pues no tenían que haberlos soltado; pero si estaban convencidos de que eran inocentes,no tenían que haberlos castigado.
De manera que el comportamiento de los sumos sacerdotes y de las autoridades judías es tan absurdo con los Apóstoles como fue absurdo con Jesús. Realmente, no están convencidos de su culpabilidad, una culpabilidad que no logran probar; pero tampoco están convencidos de su inocencia, una inocencia que les resultaría fastidiosa y que los terminaría acusando de haber asesinado al gran inocente, a Jesucristo.