Vsan001a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19960405

Título:

Original en audio: 25 min. 5 seg.


Junto con toda la Iglesia, llamamos Santo a este Viernes en el que se recuerda la muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

Las celebraciones del día de hoy, lo mismo que las de ayer y las de mañana, son singulares: la vemos y las vivimos una vez cada año. En su conjunto, forman el Triduo de la Pascua, triduo, tres días; estamos en el segundo de esos tres días.

En realidad, si uno lo piensa bien, se trata de una sola ceremonia. Habremos observado,por ejemplo, que al principio de esta celebración no ha habido ningún cántico de entrada; tampoco hemos dicho: "En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; no hemos saludado a la asamblea ni nos hemos arrepentido de nuestros pecados.

Amigos, es que en realidad estamos todavía en la Misa que hemos empezado el día de ayer. Puede decirse que el Triduo Pascual es todo él una sola Misa, una inmensa Misa, la gran Misa del año; y por eso se entiende que los participantes, nosotros, la asamblea, y nosotros que presidimos esta asamblea, formamos un mismo grupo de creyentes que ciertamente, por razón de las necesisdades de la hora presente, tenemos que entrar o salir del templo.

Pero la celebración continúa, la atención no disminuye, al contrario, vemos cómo se va alcanzando el epicentro del terremoto de la gracia en nuestras vidas, y vemos cómo se va alcanzando ese momento glorioso, ese otro terremoto de la Resurrección, que dará vencida finalmente a la muerte y por vencido al pecado.

Como se trata en realidad de una sola celebración, hay que mirar el conjunto en su profunda unidad. Ayer hemos visto a Cristo Jesús dándose en el sacramento de la Eucaristía, sobre todo el altar; hoy el altar está desnudo, única vez que sucede esto en el año, Siempre por lo menos se le conserva algún mantel, hoy está desnudo el altar, como solo está Cristo en la cruz.

Y aquello que celebrábamos ayer en el altar, hoy lo celebramos contemplando a Cristo en la cruz. Hoy sabemos que ese Banquete fraternal que es la Eucaristía tiene su precio y que el precio de ese Banquete, quien pagó ese Banquete fue el mismo Jesucristo convertido sobre la cruz al mismo tiempo en Sacerdote, en Altar y en Víctima.

Contemplamos hoy en este día a este mismo Cristo en su donación, en su ofrenda; hoy miramos a este mismo Cristo entregando el resto de su vida; Él mismo había dicho: "No hay amor más grande que dar la vida por los amigos" (véase San Juan 15,13). Esto significa que desde la cruz Cristo se ha convertido en el gran Amigo; Él es ahora en la Cruz el Amigo de todos, Aquel en el que recobra su sentido la palabra amistad.