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Fecha: 19970325
Título:
Original en audio: 14 min. 39 seg.
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Queridos Hermanos:
Están ya muy próximos los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Y estos días, ya de la Semana Santa, nos preparan de manera inmediata para tener los ojos abiertos, los oídos atentos y el corazón dispuesto a lo que va a pasar.
Yo quiero explicarme por medio de un ejemplo. Supóngase usted una persona que no conoce lo que es el fútbol, una vez lo llevaron a una cancha y ese hombre, que no sabía nada de partidos, ni de fútbol, ni de equipos, empieza a ver que la gente corre detrás de una bola, de un cuero inflado; y corren y corren, y cuando lo alcanza, le dan una patada, y siguen corriendo detrás de la bola. Como nadie le ha explicado qué es lo que sucede ahí, este hombre se queda sin entender qué tiene de gracia eso.
A mí me contaron que a un campesino le sucedió esta historia, que lo llevaron a un partido de fútbol al estadio, y resulta que este hombre, así dice la historia, nunca había visto fútbol; él sabía de burros, de cerdos, de agricultura, pero él nunca había visto fútbol.
Y cuando salió del partido le preguntaron: "Bueno,compadre, ¿cómo le pareció el partido? Y él les dijo: "No le vi ninguna gracia a ese asunto. Veintidós tipos en calzoncillos, corriendo detrás de un cuero inflado,y cuando lo alcanzan, le dan una patada. Yo no sé qué gracia le ven a eso".
Así también le puede pasar a mucho cristiano en la Semana Santa. Si no le han explicado por dónde va la jugada, llega el Jueves Santo, ¿y entonces qué va a decir ese señor? "Allá hubo un señor que se puso una ruana, con un calor tenaz que estaba haciendo, se puso una ruana, y se puso a lavarle los pies a unos muchachitos; yo no sé por qué llevan muchachos con los pies sucios a la iglesia."
"Pero allá llevaron unos muchachos con los pies sucios y ese señor, con ese calor que estaba haciendo y con ruana, lavándole los pies a los muchachos esos. Y luego, allá se paraba y alegaba y decía un poco de cosas". Así dice la gente, ¿no? "Y yo veía que alegaba y levantaba las manos y las bajaba; y subía los ojos y los bajaba, y gritaba cosas allá; hasta que, al final, les repartía como unas obleítas, les daba como unas obleítas, y ya, se puede ir cada uno para su casa." Esa fue la celebración del Jueves Santo.