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Fecha: 19960324
Título: La imagen de lo que hace el bautismo en nuestras vidas
Original en audio: 6 min. 29 seg.
Durante este tiempo de Cuaresma, la Iglesia en cierto modo lo que hace es contarnos, qué significa ser cristianos.
La Cuaresma la miramos como un camino de preparación hacia la Pascua. Pero, puesto que la Pascua es el centro y corazón de nuestra fe, si uno examina los textos litúrgicos hagiográficos bíblicos que se leen durante la Cuaresma, que resuenan durante la Cuaresma, pues ahí está la definición de lo que significa ser cristiano.
Cuando usted desea hacer una catequesis sobre qué es ser cristiano, tome el leccionario del ciclo A, del ciclo B, del ciclo C, y ahí encontrará una especie de definición operacional, no teórica sino narrada, contada, de lo que significa Cristo en nuestras vidas.
Los textos de la Sagrada Escritura, en especial, nos remiten continuamente a la realidad del pecado y a la realidad de la salvación, a la realidad del egoísmo y a la realidad de la gracia, a la realidad de nuestra limitación y a la realidad del infinito que Dios realiza en nosotros.
Este tiempo entonces, es un tiempo hondamente dominicano, y me remito a lo que escuché en la admonición de entrada. Domingo de Guzmán, como un hombre que ve con claridad, un hombre que tiene luz por dentro para ver con luz la realidad que se le presenta, se le recuerda como predicador de Cuaresma. La Cuaresma es un tiempo para volver a la esencia misma del cristianismo.
Ahora bien, en los domingos de Cuaresma hay los tres ciclos normales, A,B y C, los mismos que hay en el resto del año. Las lecturas del ciclo A tienen particularmente un énfasis bautismal. Este ciclo, en el que nos encontramos, hace énfasis en lo que significa dejar la tiniebla y acercarse a la luz, dejar la muerte y acercarse a la vida, dejar el pecado y acercarse a la gracia.
Recuerda los últimos domingos y verás, que esos son los temas: La samaritana, que encuentra agua de vida en el Corazón de un Sediento; el ciego de nacimiento, que primero es sanado por la Palabra de Cristo hasta que finalmente llega a contemplarlo.
El punto culminante de esa lectura es cuando Cristo le dice: "¿Crees en el Hijo del Hombre?" (véase San Juan 9,35). El ciego pregunta, -el que había sido ciego- . "¿Quién es para que crea?" (véase San Juan 9,36). Jesús responde: "Soy yo" (véase San Juan 9,37), y el hombre dice: "Creo, Señor" (véase San Juan 9,38).