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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20010321

Título: La obediencia

Original en audio: 20 min. 12 seg.


CONTINÚA LA TRANSCRIPCIÓN


Amados Hermanos:

Hemos escuchado, en el libro del Deuteronomio, una invitación a obedecer la ley.

Moisés está comunicando los mandamientos de Dios al pueblo. Pero antes de dar un lista de ordenanzas y decretos los invita a que muevan su corazón hacia Dios, les invita a la obediencia.

La obediencia es una palabra que no es muy popular, lo mismo que no es popular la ley. Obrar fuera de la ley parece reportar muchos beneficios. Y por eso la ley, y correspondientemente la obediencia, no tienen demasiada popularidad.

¿Qué hay que hacer para que una persona obedezca? Imagínese que por ejemplo en nuestro país la gente obedeciera las leyes, se ha dicho que Colombia es el país delas leyes, tenemos leyes, de las leyes, sobre leyes, para más leyes.

¿Qué tal que nosotros entráramos en obediencia a las leyes? Es una buena pregunta que puede hacerse. Creo que hay varias mamás, presumimos que son mamás, con sus hijos. Y una pregunta que toda mamá se hace en algún momento es: "¿Qué hago para que este niño entienda, para que este niño obedezca?"

No sólo cuando son bebés y son un poco rebeldes, sino especialmente cuando llega esa otra rebeldía, dura, deliberada de la adolescencia, de la juventud, esa oposición frontal: "Usted quiere eso, pero yo no quiero, y me rebelo."

El tema de la obediencia, entonces, es un tema que tiene que ver con el buen orden de la familia, tiene que ver con la educación, porque sin obediencia es imposible que se pueda dar alguna educación.

¿Cómo haremos nosotros para acercarnos de una manera nueva a la obediencia para descubrir las bondades de la obediencia, para convencernos de lo que significa obedecer?

La lecturas de hoy, que está tomada del capítulo cuarto del Deuteronomio, nos da algunas pautas para aprender a obedecer. Resulta que hay gente que hace incluso profesión de obediencia, esos somos nosotros los religiosos, los miembros de las comunidades religiosas.

Una religiosa debe ser una experta en obediencia, tiene que saber cómo es que se obedece; obedecer es mucho más que hacer caso, ¿no? Porque hacer caso puede hacer caso una mula, un caballo,un perro,un marrano,una pulga puede hacer caso.

La obediencia es un acto que involucra todo lo que nosotros somos, y precisamente la obediencia fue lo que más brilló en el momento final de la vida de Cristo. Todos sabemos que Cristo en esa noche dramática antes de padecer, sudando gotas de sangre, le decía a Dios: "Si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad sino la tuya" (véase San Lucas 22,42), con lo cual Nuestro Señor Jesucristo hacía un ejercicio máximo de obediencia.

La obediencia condujo a Cristo hacia la cruz; la obediencia trajo nuestra salvación; por la obediencia se está descuadernando la sociedad; por la obediencia se hace imposible la educación. Este tema nos interesa, nos importa a todos. Pero resulta que entre nosotros hay unos que se supone que somos expertos en obediencia,los religiosos; porque nosotros tenemos profesión de obediencia, somos los profesos, los profesionales de la obediencia.

Igualmente en las Fuerzas Armadas se necesita grande obediencia; porque desde luego que si se rompe la obediencia, se hace imposible la acción conjunta de un ejército o de una armada.

¿Cómo aprender a obedecer, no simplemente hacer caso, como puede hacer una yegua a base de rejo? ¿Cómo aprender a obedecer? ¿Cómo mover nuestra voluntad para que se acerque a la voluntad de Dios? Porque en el fondo la obediencia es eso, es un movimiento de la voluntad que me acerca a la voluntad de Dios.

Y fíjese usted que la voluntad ¿qué será? La santidad no es otra cosa sino la realización de la voluntad de Dios plenamente en mi vida; osea que la santidad es un misterio de obediencia, no es un misterio de hacer caso, como una mula, a base de rejo y de látigo; es un misterio de obediencia que me inscribe en el mismo movimiento por el que Cristo entrega la voluntad del Padre, para gloria de su Nombre, para salvación nuestra.

Bueno, miremos algunas pistas, que nos da la lectura del Deuteronomio, para obedecer y aprender a inculcar la obediencia. Porque si nosotros tratamos a las personas como mulas, pues no esperemos que luego ellas nos traten como personas.


Si mi único argumento es la fuerza, el poder, el rejo, pues en cuanto esa mula me pueda dar una patada, me la va a dar, y ahí levaré mi . Hay que aprender cómo inculcar la obediencia, y hay que parender, entonces, primero a obedecer.

Esta lectura que hemos oído, que no es larga, tiene unas pistas buenísimas para aprender a obedecer y para aprender a inculcar la obediencia. Miremos un poco. Dice aquí: "Israel, escucha los mandatos y decretos que os mando cumplir, así viviréis y entraréis a toar posesión de la tierra que el Señor Dios de vuestros padres, os va a dar" (véase Deuteronomio 4,1).

Hay que partir de la base de que obedecer significa siempre un sacrificio. El soldado que obedece incluso a riesgo de su propia vida, está pensando en un bien muy grande, está pensando en la victoria, está pensando en la patria, está pensando en cosas muy grandes.

Loprimero para aprender a obedecrr es tener muy clara la meta, qué se va a lograr con esto.¨Por eso, un buen pedagogo de la obediencia, siempre unsiste más en lamotivación del bien que se va a cvonseguir.El bien futuro, a lo larga, tien más fuerza que el mal presente.

Dicen que a los caballos les gusta muchísimo las zanahorias, y dicen que hay gente que puede mover a un caballo poniéndole por delante una zanahoria con un palito, y va llevando, va llevando el caballo, lo va llevand opara una parte y para otra. El caballo se puede mover también con fuete, pero para un ser humano, entre el fuete y la zanahoria, hay que preferir la zanahoria, hay preferir el bien futuro.

Y Cristo utilizó este método, no le tengamos miedo. Un dái Pedro estaba como desmotivado, y le dijo:"Bueno, Señor, ¿qué vamos a hacer? Nosotros lo hemos dejado todo por ti, ¿qué va a pasar con nosotros? ¿Ah+í Pedro qué le estaba diciendo a Cristo? "Oiga, todo este esfuerzo, ¿para qué, hermano? Y Cristo le dijo: "No se me sulfure, Pedro, no se me preocupe, vea: "Todo el que haya dejado hermanos, hermanas, padres, tierras, profesiones, por mí y por el Evangelio, recibirá cien veces más en esta tierra, con persecuciones, y luego la vida eterna" (véase ).

Ningún sacrificio en la vida cristiana es un sacrificio porque sí. Nosotros sacrificamos una cosa que es pequeña, nos dice San Pablo. Dice Pablo: "Los sufrimientos de la vida presente los tengo en nada, comparados con la gloria del que se va a revelar" (véase Carta los Romanos 8,18).

Primer procedimiento para ayudarnos a la obediencia: tengamos clara la meta; cuanto más grande, cuanto más bella, cuanto más hermosa es la meta, más fuerte la motivación para obedece. Eso nos lo enseña la lectura de hoy del libro del Deuteronomio.

Vamos a ver otra motivación, otra pista que nos da el Deuteronomio hoy. Dice aquí: "Ellos, los mandatos, ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos" (véase Deuteronomio 4,6). Fijate: por una parte es la motivación quizá demasiado humana, diríamos, de tener una s grandes leyes, mejores que las de los otros pueblos.

Pero quiero destacar aquí lo que dice: "Los mandatos de Dios son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia" (véase Deuteronomio 4,6). Hay que comprender lo mandado, hay que entar en la inteligencia, en el entendimiento de lo mandado.

La sabiduría de una ley, el aprecio de la sabiduría de una ley nos mueve a la obediencia. Por eso nos cuenta, por ejemplo, los libros de Esdras y de Nehemías en la Biblia, cuando tuvieron que volver a predicar la ley a todo el puebo, nos dice: "Los levitas le iban explicando a la gente el sentido de la ley" (véase ).

Hay que quedarse no sólo con lo mandado, hay que entrar a saber por qué ha sido mandado. La sabiduría de los mandatos de Dios, la sabiduría de los mandamientos; hay que entrar en eso. Saborear los mandamientos, que nuestra inteligencia se dé un banquete apreciando toda la sabiduría que tienen los mandamientos de Dios. Así se facilita muchísimo la obediencia.

Claro que ese no debe ser el único argumento para obedecer,, pero no cabe duda de que obedecer una cosa que uno no entiende, o una cosa que uno no le ve la razón de ser, es demasiado difícil.

Cuanto más expliquemos.....