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Título: Los cristianos estamos entre la Pasion y la Resurreccion
Fecha: 19960417
Original en audio:: 7 min. 59 seg.
La escena que nos ha descrito el libro de los Hechos de los Apóstoles tiene su gracia. El Sumo sacerdote Caifás y los demás Sumos sacerdotes, la gente importante, prestante, creyente, los mismos responsables también de la muerte de Jesús, los que sienten que tienen a Dios y al Pueblo y a la ley y a los romanos todos metidos dentro de su bolsillo, esta gente agarra a los Apóstoles, los mete en la cárcel y los va a someter a Juicio.
A la mañana siguiente se reúnen todos; uno se puede imaginar esa reunión solemne en que van entrando con sus largas vestiduras blancas, todos serios, todos circunspectos, "vamos a juzgar este caso difícil que se nos ha presentado; todos somos muy ocupados, pero hemos atendido el llamado de Caifás para este juicio".
Y cuando ya estátodo el mundo reunido, "ahora sí traigan a los presos"; "no hay presos", "ahora sí se complicó entonces".
este chasco manifiesta algo que podríamos llamar el sentido del humor que Dios tiene; realmente ahí se cumple lo que dice el Salmo Segundo; "El que los mira desde los cielos sonríe, el Señor se burla de ellos. Luego los espanta con su cólera".
Qué escena tan ridícula, qué contratiempo, qué impase para esta gente. Pero bueno, más allá de lo ridículo y de lohumorístico de la escena, alguna enseñanza necesitamos para nosotros, porque el cristiano asiste siempre a la Eucaristía con hambre de la Palabra y con hambre del sacramento.
Y porque tenemos hambre de la Palabra, alguna enseñanza esperamos, y porque tenemos hambre del Sacramento, más allá de toda enseñanza, esperamos a ese Maestro para que Él diga, en lo profundo de nuestro coerazón, lo que el Amor dicta a nuestro amor.
¿Qué podemos decir? Que los Apóstoles, después de la Resurrección del señor, algo tienen de lo que tenía Cristo antes de la Pascua, y algo tienen de lo que tiene Cristo después de la Pascua; algo tienen de lo que tiene cristo antes de la Pascua porque, igual que Él, sufren el desprecio, sufren elcastigo, sufren la cárcel.
Lo mismo que Cristo fue apresado, fue conducido a la cárcel, fue juzgado, estos Apóstoles, en parte, sufren el mismo proceso; igual que los demás mortales, pueden ser apresados y conducidos a la cárcel.
Pero así como el Resucitado, según escuchábamos el domingo pasado, el domingo segundo de Pascua, puede atravesar paredes para emtrar hasta donde están los Apóstoles encarcelados por ellos mismos, encarcelados por su propio miedo; así como Jesús puede atravesar esas paredes, y no hay cerrojo que le detenga, y puede llegar hasta donde está el miedo de ellos, así también puede sacarlos a ellos desde donde los tiene la opresión y la injusticia de los Sumos Sacerdotes.