K016003a
Fecha: 20010310
Título: La respuesta al problema de los enemigos
Original en audio: 21 min. 45 seg.
Amados Hermanos:
Este evangelio que acabamos de escuchar, no es desconocido para nosotros. Puede decirse que es demasiado conocido, porque ciertamente es una característica del mensaje de Cristo, pedir el amor a los enemigos.
Esto no aparece en ninguna otra religión de la que yo tenga noticia. Lo mismo que la resurrección es una característica de nuestra fe, el amor a los enemigos es una característica de nuestra manera de obrar.
Hay muchas religiones en el mundo. Pero a ningún fundador de religión se le ocurrió una cosa tan bárbara, tan grande, tan fantástica como la resurrección. Se puede hablar mucho sobre la sabiduría de Buda, sobre la inspiración de Mahoma, sobre la inteligencia, la perspicacia de Confucio, pero ni Confucio, ni Buda, ni Mahoma, ni nadie, tuvo la ocurrencia de decir: "Voy a resucitar". Y de ninguno de ellos se dice: "Resucitó".
Descubramos por favor la maravilla que es Cristo. Descubramos la unicidad de nuestra fe. Sólo Cristo, sólo Él plantea una respuesta radical al problema de la muerte.
¿Qué nos dice el budismo? "¡Anestésiese, hermano! ¡Déjela correr! ¡Pásela suave! Que usted no sienta. Si usted vive de tal manera desprendido de todo lo feo, cuando llegue la muerte, pues, ¿qué más da?" Ese no es el cristianismo.
¿Qué dice el hinduismo? "Cuando llegue la muerte, tranquilo. Usted reencarnará. ¿En qué? ¿En dónde? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿De qué modo? No sabemos, pero reencarnará. De manera que la muerte no es grave, porque usted va a reencarnar".
¿Qué nos dice Confucio? "Lleve una existencia digna y superior"; -en eso se parece Confucio a Aristóteles-; "lleve una existencia digna, superior, alta, noble, de tal forma que cuando usted se muera, va a quedar con una cara muy seria, muy noble, muy especial". No tiene una respuesta al problema.
¿Qué nos dice Marx? "Trabaje, porque llegará un tiempo en que el mundo será justo. -¿Y yo veré ese tiempo? -¡No! ¡Pero lo vamos a recordar con un cariño! Usted se habrá muerto y habrá desaparecido. No queda nada de usted"; porque el marxismo desde luego no cree en nada después de la muerte.
Nadie tiene respuesta al problema de la muerte; sólo Cristo, sólo Él. Sólo Él aborda de frente el problema de la muerte, y sólo de Cristo se dice: "¡Resucitó!" Esa locura únicamente la decimos nosotros, los cristianos, y sólo la decimos de Cristo.
Descubramos la maravilla que es ser cristianos. Pues así como Cristo es el único que tiene respuesta al problema de la muerte, Cristo es también el único que tiene respuesta al problema de los enemigos. Es que en el fondo, como ya nos enseñó San Pablo, la muerte es el gran enemigo: "El último enemigo vencido será la muerte" (véase 1 Corintios 15,26), dice San Pablo.
Las religiones y filosofías no tienen respuesta al problema de los enemigos. Hagamos una rápida revisión: ¿Qué dice el budismo? "Usted estará tan supremamente lejos de todo lo que pasa en esta tierra, que usted ni se dará cuenta de que tiene enemigos".
¿Qué dice el hinduismo? El hinduismo dice: "¡Ubícate! ¡Ubícate! Descubre cuál es tu rango, cuál es tu nivel dentro de la pirámide social, que es la pirámide del ser. Si tú, por ejemplo, eres un paria", -palabra que significa intocable-, "si tú eres un intocable, te figuró. No hay nada que hacer. Tu destino es ése; tú tienes eso escrito, no hay nada que hacer".
"Si tú eres un musulmán y tienes un enemigo que es un maldito pagano, pues, ¿para qué se hicieron las bombas, hermano? Tú puedes acabar con tu enemigo"; -esa es la yihad, la guerra santa-; "¡tú puedes acabar con tu enemigo!".
Confucio y Aristóteles, ¿qué dicen? "¿Qué le importa a la luna que los perros le ladren? ¡Me resbala! -¡Me resbala! -¿Qué? -Sí, me despreció. -Pero, ¿quién? -Un sapo. Luego, ¡qué! ¡Qué me importa! Fue una babosa. ¡Qué importa!
Todas las religiones en el fondo son toreros que le hacen el quite al problema del enemigo, como le han hecho el quite al problema de la muerte: "¡Un enemigo! ¡Un enemigo! ¡Uh! Lo pasó el enemigo; que él siga su camino y yo sigo mi camino".
Otros piden otras soluciones que se parecen mucho a la violencia aquella de los musulmanes: "Tengo un enemigo, pero afortunadamente también tengo unos amigos que andan bancados, que andan bien fortalecidos y que me pueden hacer el favor de quitarme de en medio a mi enemigo". Y así funcionan muchas cosas en Colombia.
Notemos que esos dos problemas tan graves, el problema de la muerte y el problema de los enemigos, no tienen respuesta en las religiones. Las religiones se ponen a resolver otros problemas; otros, que también son muy interesantes y muy importantes. Claro, yo no voy a decir que uno puede despreciar todo lo que han dicho todas las religiones. ¡No! ¡De ninguna manera! Pero sí hay que decir, que bendito Dios hay unas respuestas muy distintas en nosotros. ¡Bendito Dios!