Ak03002a
Fecha: 19990307
Título:
Original en audio: 9 min. 27 seg.
La Palabra de Dios es inagotable, es como ese surtidor que dice Cristo que salta, que salta hasta la vida eterna.
De este pasaje que tiene tantas enseñanzas, de este pasaje de la samaritana donde podemos aprender qué es adoración, donde podemos aprender qué es ser misionero, cómo vence Jesús las barreras, de este pasaje donde se podrían predicar tantas cosas, hoy la Iglesia nos invita a fijar nuestra atención en esa agua, en ese pozo.
Porque ese fue el tema también de la primera lectura, el agua. El pueblo torturado por la sed, habló contra Moisés: "Fue que nos trajiste aquí para matarnos de sed?" (véase Éxodo 17,3). El pueblo habló contra Moisés; es una problema de sed, es la misma sed que lleva a esta samaritana a fatigarse para conseguir agua.
Saca el agua del pozo, pero ella no puede llevarse el pozo a la casa; ella lo que puede llevar a la casa es el cubo de agua.La diferencia entre el cubo y el pozo, es la clave de las lecturas de hoy. El que tiene un pozo en la casa, el que tuviera un manantial en a casa, y la casa es el corazón, entonces no tendría que fatigarse para conseguir el agua.
Esta mujer busca agua para un cubo, para llenar su cubo, y Cristo le ofrece un pozo,Cristo le ofrece un surtidor, el surtidor es mejor que el pozo, porque todavía demanda el esfuerzo de sacar el agua, mientras que el surtidor regala el agua. Cristo está prometiendo agua regalada. El pueblo está torturado por la sed. La samaritana está fatigada. Y Cristo está reglando. Ese es el mensaje de hoy.
Ahora pensemos quiénes somos nosotros. Probablemente nosotros somos de aquellos que reniegan cuando necesitan de beber; cuando la necesidad nos apremia, a veces somos de aquellos que renegamos. O tal vez somos como esta samaritana que, aunque no renegaba, sí quería cambiar su suerte, porque apenas Cristo le dijo lo del agua viva, entonces dijo ella: "Dame de esa agua para que tenga que venir aquí ni tenga que fatigarme, así no tendré más sed ni tendré que venir aquí a sacarla" (véase San Juan 4,15).