O042001a
Fecha: 19960130
Título:
Original en audio: 9 min. 3 seg.
El corazón del rey David desconcierta más de una vez a quienes fascinados por el poder, o fascinados por la riqueza, o fascinados por la victoria, no están tan fascinados por Dios, como lo estaba este rey.
Muchos no entendieron por qué este muchachito bien parecido sí logró la victoria sobre este filisteo, y menos entendieron por qué después de haber tenido esa victoria simplemente entra al servicio de Saúl.
Y cuando Saúl cambia el corazón, y cambia las preferencias, y empieza a perseguir a David, muchos no entendieron por qué David le perdonó la vida por lo menos dos veces a su enemigo.
Y luego tampoco entendieron por qué, cuando Saúl murió en la batalla de Gélboe, David se duele y se lamenta de que haya muerto el ungido ese.
Ahora Joab, jefe del ejército, y los soldados que están a las órdenes del rey David, tampoco entendían por qué David, en vez de alegrarse porque había muero un enemigo, se entristece de que ha muerto su hijo.
El corazón de David es entonces desconcertante, y la verdadera grandeza de este rey está precisamente en su extraña manera de amar. Porque esta extraña manera de amar en cierto modo preludia, adelanta lo que será la obra de la gracia tal como aparece en el Nuevo Testamento.
Ese respeto, esa veneración casi infinita de David por la unción de Dios, por la bendición de Dios; esa conciencia de que cuando se comete falta, cuando se comete pecado se ofende a Él. Por encima de los odios, de las intrigas, de las codicias, de las lujurias, de las mentiras,por encima de todo el tejido de las relaciones que tenemos con nuestros hermanos, Dios es el gran ofendido en el pecado. Y por eso, aquel salmo que se le atribuye entre todos, el salmo 51, lo dice así: "Contra ti, contra ti sólo pequé".
Esa capacidad de poner por encima de la amistad, como lo muestra su relación con Jonatán, y el dolor intenso, profundo al comprobar la muerte del amigo; ese poner también por encima el amor salido de las entrañas, como es en el caso de Absalón, por encima de todos os principios reales, por encima de todas las escaleras del poder.
En esa manera de amar, de venerar a Dios, de adorarle, de respetar su presencia, de alegrarse ante Él, como cuando baila con todas sus fuerzas, cuando danza hasta parecerle ridículo a una de sus esposas, ¿qué está indicando? Está indicando que en el corazón de David sucede algo que ciertamente no se repite luego en los reyes ni de Israel ni de Judá.
Está indicando que en David hay un aire extraño, que es ese amor a Dios sobre todas las cosas, ese poner como el sentido de Dios, ese buscar como la mente de Dios y respetar su presencia, su relación, su unción, desear su inspiración y creer en que Dios, efectivamente, puede dirigir el curso del pueblo elegido.
Son estas características profundas del corazón de David las que hacen de él el verdadero modelo del rey en Israel; son esas características las que le hacen tan cercano al verdadero David, Nuestro Señor Jesucristo, y en el fondo son ellas las que muestran por qué en el reinado de David tenemos quizá la mayor aproximación a lo que puede ser el reinado de Dios.