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Fecha: 19960416
Título:
Original en audio:8 min. 14 seg.
Durante la Pascua escuchamos en la Santa Misa ante todo ellibro de los Hechos de los Apóstoles. Son unos Hechos de los Apótoles, pero también son los Hechos del Espíritu; son unos Hechos de los Apóatoles, pero igual podrían llamarse Hechos de la Pascua; son los Hechos de los Apóstoles, pero también podría decirse los Hechos de la Gracia del Resucitado.
Porque también el Evangelio podría llamarse "Hechos de Cristo" o "Hechos de Jesucristo antes de su Pascua, para luego llamar a este libro "Hechos de Jesucristo después de su Pascua".
Por algo son la segunda parte de una obra unitaria que tiene su autor en Lucas; entonces Lucas escribió una obra que se llama "Hechos de Jesucristo" y esa obra se divide en dos: Hechos de Jesucristo antes de su Pascua y Hechos de Jesucristo después de su Pascua.
Esta seguunda parte igual podría llamarse "Hechos del espíritu o de la Gracia o de la Resurrección, o también Hechos de los Apóstoles, porque apóstol, el verbo apos... significa enviar, enviado; entonces estos son los Hechos de los Enviados por Cristo, de aquellos hombres enviados por Cristo, mejor dicho, Hechos de aquellos hombres a los que Cristo constituyó como apóstoles.
Pero en realidad nolos envió y se quedó por allá tranquilo; Cristo los envió y estuvo con ellos, como lo dice explícitamente el final del evangelio según San Mateo: "Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta elfinal del mundo" (véase San Mateo 28,20).
De manera que aquí tenemos el caso de unos enviados, pero que no se van solos; estos son unos enviados pero el que los envía va con ellos; estos son enviados pero la vía por la que van es el mismo que los envía, y por eso, son más Hechos de Jesucristo y de su Espíritu, que de estos mismos hombres considerados en sí mismos.
En ese orden de ideas, lo que hemos escuchado hoy es uno de los frutos de ese Resucitado. Puesto que todos estos creyentes comparten una misma gracia, puesto que se alimentan de un mismo Tesoro, en consecuencia, llegan a compartir sus bienes.
A vecesn oye uno a las personas, cuando se prclama este texto, una cierta nostalgia: "!Ay, tiempos aquellos en que sí se compartían las cosas; no como ahora que estamos aquí recomiéndonos de individualismo; no, en esa época sí todo el mundo compartía y todos se alimentaban y nadie pasaba necesidad; no como ahora que estamos ahí podridos de egoísmo; en esa época todos eran felices y todos contentos, no como ahora".
Mira, todas esas veces que uno dice "no como ahora", está ofendiendo a Cristo,porque es como decirle a Cristo "allá sí estuviste y aquí no estás", y además, cuando uno dice "no como ahora", uno está negando eltexto de la Carta a los Hebreos:"Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre" (véase Carta a los Hebreos 13, 8.
Y cuando uno dice "no como ahora", está negando también lo que enseñó Dios, por ejemplo, a Catalina de Siena cuando le hablaba de los santos y le decía: "ni el sol era más sol en esa época ni es menos ahora".
¿Y de qué manera lo quitamos? De dos maneras,primera: como escuchamos en el texto de los Hechos de los Apóstoles, allí donde se encuentra la famosa historia dre ese señor que vendió el campo pero se reservó una parte del dinero, y llegó adonde Pedro con la cara lavada y tranquilo y entonces murió.
Y bueno, y esas discusiones entre los de lengua griega y los de lengua hebrea, ¿ah? Dignas de un monasterio, ¿entonces ahí qué diríamos?
Nos quitamos el "no por ahora", en primer lugar, sabiendo que la Iglesia, desde sus inicios, tuvo dificultades, tuvo tensiones, incluso por allá entre gente tan importante como Pedro y Pabo, según nos cuenta la Carta a los Gálatas.
Entonces dejémonos de idealizaciones, eso es lo primero, y segundo: el camino no es decir "¿cuándo llegaremos a compartir? ¿Cuándo por fin compartiremos? No, el camino es: ponga a Cristo en medio y la gente comparte.