Ao02001a
Fecha: 19960114
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Queridos Hermanos:
¿Qué es lo que nosotros hacemos cuando asistimos a la Eucaristía?
Acaba de terminar el tiempo de Navidad. No me refiero al tiempo de la Navidad Zanahoria, ni me refiero al tiempo de la crisis sobre si se podía o no vender pólvora, si se podía tomar o no trago a ciertas horas, por ciertas personas, en ciertos lugares.
Me refiero al tiempo litúrgico de la Navidad, el tiempo que la Iglesia llama "Tiempo de Navidad", que empieza desde luego en la noche de víspera para el veinticinco de diciembre y que se prolonga ¿hasta cuándo? Hasta la Fiesta del Bautismo del Señor, fiesta que casi siempre cae en domingo, excepto en un año como este en que ha caído en lunes. Las razones por las que hay ese cambio en este caso no las vamos a comentar.
La Navidad, pues, va desde el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, hasta su bautismo. En el nacimiento viene ya con un nombre a esta tierra, y en ese nombre trae una misión. De acuerdo con el relato del evangelio según San Mateo, es un Ángel el que le dice a San José que debe llamarse Jesús ese Niño; y de acuerdo con el evangelio de Lucas, es un Ángel el que le dice a María que el Niño debe llamarse Jesús.
Y el niño debe llamarse Jesús porque esa palabra para ese nombre que era tradicional para los hebreos, más o menos Jeshúa, se pronuncia en hebreo, ese nombre tradicional entre los hebreos significa "Yavé Salva", o "El Señor Salva".
El tiempo de Navidad va entonces desde que nace ese niño que tiene ese nombre tan especial, ese Niño que se llama Salvador; pero ese Niño no tenía ahí su nombre completo, el nombre completo lo conocemos nosotros,él se llama Jesús, el Cristo, el Unido; Cristo quiere decir ungido; él se llama Jesús, el Cristo, o más breve, se llama Jesucristo.
Y el nombre Cristo, ¿en qué momento lo recibió? Lo recibe en el momento en el que es ungido, y es ungido en su bautismo cuando el Espíritu Santo desciende sobre Él como una paloma, que es el acontecimiento que nos ha recordado discretamente el texto del evangelio según San Juan que hemos oído.
De manera que el Tiempo de Navidad, que acaba de terminar según el ciclo litúrgico de la Iglesia, es el tiempo en el que ese Niño, en el que ese hombre, recibe su nombre.
Es Jesús desde niño, y es Cristo desde que el Espíritu lo unge, se apodera de él, lo posee el Espíritu Santo, para que este niño, siempre niño, inocente en su corazón, pero ya adulto por sus fuerzas y por haber crecido en la gracia y haber crecido en edad; en el que este niño y este adulto, que es Jesucristo, se dispone a la salvación, se dispone a trabajar en esta obra, la obra para la cual ha sido Cristo, la obra para la cual ha sido ungido, la obra que lleva en su nombre desde el nacimiento.
Así pues, el Tiempo de Navidad ha sido algo así como la presentación del gran Personaje, la presentación del Protagonista de los Evangelios; y ese Protagonista es Jesucristo, y su nombre empezó el veinticinco de diciembre, y su nombre terminará, o se concluye de dar ese nombre, en la Fiesta del Bautismo.
La Fiesta del Bautismo del Señor cierra el Tiempo de Navidad, ¿y después qué viene? Viene este otro tiempo litúrgico en el que la Iglesia se viste de otro color. Durante la Navidad habíamos tenido vestidura blanca en la celebración eucarística; la estola que utiliza el sacerdote, en su color tiene una sintonía con el tiempo que está celebrando la Iglesia.
Durante el Tiempo de Navidad teníamos ese blanco como expresión del gloria y de la alegría; ahora en el Tiempo Ordinario, que es el tiempo que acabamos de comenzar, llevamos este color verde, que significa tantas cosas, entre otras, la esperanza.