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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19991220

Título:

Original en audio: 17 min.


Hermanos Míos:

¡Son tan hermosas las lecturas de estos último días de Adviento! Porque ya nos parece sentir esa dulce expectativa, esa esperanza cercana que sobre todo María, la Santísima Madre de Cristo, y también San José, tenían. Ese gozo, esa esperanza ante la proximidad de la salvación.

El Adviento es tiempo de esperanza y tiempo de alegría. Porque Aquel que viene, viene para nuestro bien, viene para nuestra salud, viene para nuestra sanación, viene para nuestra liberación, viene como perdón nuestro, viene como luz para nosotros, viene a marcar ese camino, verdadero camino que nos lleva hasta el Padre Celestial.

¡Qué alegría para nosotros vivir con intensidad esta esperanza! Y las lecturas que nuestra Madre la Iglesia ha escogido, sirven para que el corazón se caliente de amor, pensando, por ejemplo, en estos últimos días.

Nosotros celebramos en la noche del veinticuatro al veinticinco de diciembre la Natividad del Señor, ¡falta muy poco tiempo, estamos a cuatro días de ese acontecimiento! ¡Qué hermoso ser guardados por la Palabra de Dios y pensar, por ejemplo, en lo que fueron esos últimos días antes del nacimiento de Cristo.

Podemos imaginar a María con esa barriguita santa, ya próxima a dar a luz, ¿cómo serían las oraciones de Ella? ¿Qué sentiría Ella? ¿Cuál no sería su súplica, su agradecimiento, su confianza en Dios? ¿Cómo sería esa dulce esperanza?

Hace poco, en mi familia nos visitó un bebé. Mi hermano menor, que se había casado de último, es ahora papá.¡Cómo impresiona especialmente ese milagro de la vida! Todos sabemos que hay un niño que viene en camino, pero sólo los papás y sólo las mamás podrían contarnos lo que se siente cuando ya falta poco tiempo, y ahí está, se mueve, está vivo, ¡está vivo, se mueve!; ¡parece a veces que quisiera hablar, que quisiera expresarse!

Hermanos míos, es estos últimos días del Adviento, porque ya la Navidad está a las puertas, una primera meditación que podemos hacer es esa: Falta poco, ¿cómo sería eso? El Niño Jesús en el vientre de María. Un ejercicio hermosos que hacen muchas veces las esposas embarazadas, es tomar la mano del esposo y hacer que sienta la barriguita cuando se mueve el niño; y los que son papás dicen que les da nerviesitos y que les da escalofrío, les da impresión y gozo.

Hay que vivir la realidad de la Encarnación, gozarnos en ese pensamiento, en ese Niño, que se fue tejiendo por obra del Espíritu en el vientre de la Virgen.

Punto número dos. Vamos a pasar a una segunda manera de meditar las lecturas de hoy. Hoy las lecturas le dan muchos nombres a Cristo. Un fraile agustino del siglo XVI, llamado Fray Luis de León, escribió una hermosa obra llamada "De los Nombres de Cristo". Porque era una manera de fascinarnos por Jesús y de aprender a amarle.

Cristo es uno de los nombres que tiene Nuestro Señor, Pero Cristo recibe muchos nombres en las Escrituras.Por ejemplo, o lo llaman o ël se llaman, "Sol que nace de lo alto" (véase San Lucas 1,78), le llama Zacarías al comienzo del Evangelio de Lucas; Él dice: "Yo soy la luz del mundo" (véase San Juan 8,12); Él se llama a sí mismo "Pan Verdadero" (véase San Juan 6,32).