V024003a

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Fecha: 19981210

Título: El esfuerzo humano es condición necesaria pero no suficiente para la conversión

Original en audio: 10 min. 16 seg.


Suenan un poco enigmáticas las palabras de Nuestro Salvador Jesucristo en este día. Nos habla de la violencia, la violencia que se hace contra el Reino de Dios: "Gente violenta quiere arrebatárselo" ( véase San Mateo 11,12 ); "Juan es el más grande de los nacidos de mujer, pero es más pequeño que el más pequeño en el Reino de los Cielos" ( véase San Mateo 11,11 ).

¿Qué relación tienen unas palabras con otras? ¿Qué es lo que quiere decirnos Jesucristo? Esto es lo que nos preguntamos.

Juan el Bautista había causado un gran impacto en la gente. Hay que recordar, que de acuerdo con el segundo libro de los Macabeos, la sensación que tenía el común del pueblo, es que la profecía se había acabado, que ya no hay profetas. Como dice el libro de Daniel en aquella famosa oración: "Ya no vemos nuestros signos ni hay profeta" ( véase Daniel 3,38 ).

Y en medio de ese desierto de Palabra de Dios, aparece la predicación vigorosa del Bautista, así como en medio del desierto del Jordán, se escucha su voz impetuosa.

Juan causó un impacto muy grande en la gente. Se trataba de una convocatoria, se trataba de una llamada, y como ya hemos escuchado en alguna lectura pasada de este Adviento, Juan decía: "Está cerca el Reino de los Cielos" ( véase San Mateo 3,2 ).

De manera que Juan atrae a las multitudes, causa un impacto profundo en ellas. La gente siente que hay un espíritu nuevo, un espíritu de profecía que se da otra vez en el pueblo. Juan anuncia el arrepentimiento de los pecados y la llegada del Reino de los Cielos. Por eso no es extraño que le hayan preguntado los mensajeros de los sumos sacerdotes, si él era el Mesías.

Al reunir todos estos elementos que acabo de mencionar, tenemos que concluír, que la mayor parte de la gente, al ver aparecer esa predicación, esa santidad de vida, ese llamado a la conversión, ese vigor de espíritu, y el anuncio de que llega el Reino de Dios, tenía que decir: "Este es el Mesías; Dios va a reinar".

Y por eso Juan tiene que explicar a la gente que él no es el Mesías; tiene que decir: "Detrás de mí viene Uno que es mayor que yo, uno que estaba antes de mí" ( véase San Marcos 1,7 ), y anuncia así a Jesucristo.

De modo que Juan hace temblar el corazón del pueblo, estremece a la gente. Ese estremecimiento, esa conmoción, yo creo que es a la que se está refiriendo Jesucristo cuando dice: "Desde los días de Juan hasta ahora, se hace violencia contra el Reino de Dios, y gente violenta quiere arrebatárselo" ( véase San Mateo 11,12), esa conmoción que causa el llamado a la conversión, y ese anhelo de hacer las cosas según Dios, ese estado de sitio, ese estado revuelto que causa la predicación de Juan.

Pero esa violencia, o esa conmoción, no es todavía el Reino de Dios, porque "el más pequeño en el Reino de los Cielos, es mayor que Juan" ( véase San Mateo 11,11 ); "los profetas y la ley han profetizado hasta que vino Juan" ( véase San Mateo 11,13 ). En él viene como a resumirse de alguna manera, el mensaje del Antiguo Testamento.

Entonces, ¿qué es lo que nos está diciendo aquí Jesucristo? Jesús se está refiriendo a ese tiempo entre la predicación de Juan y la llegada del Reino de los Cielos, y lo describe como un tiempo de violencia.