Aa01001a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Queridos hermanos: La Palabra de Dios va acompañando nuestro camino. Preguntémonos al comienzo de este año litúrgico, de este que se trata del primer domingo de adviento, preguntémonos al iniciar este adviento, ¿qué es la vida cristiana? La vida cristiana es la vida de Cristo realizada en nosotros. ¿Eso cómo es posible?

Sucede porque Dios, por los méritos de Cristo y la oración de Cristo y por el cuerpo de Cristo, Dios Padre nos envía por Cristo, El Espíritu Santo. Ese Espíritu santo realiza su obra en nosotros, y así cada uno de nosotros encuentra en Cristo su propio modelo y sin embargo, nosotros no somos fotocopia de Él; Él es Él, y cada uno de nosotros es cada uno; sin embargo, Cristo se convierte en el modelo de cada uno, y Cristo realiza su obra en todos y en cada uno.

Realiza esa obra comunicándonos su Espíritu Santo, de modo que el Espíritu renovando nuestro interior nos concede tener los pensamientos de Jesús, nos concede tener sus mismos afectos y concede así que nuestra mirada reconozca el paso de Dios en la historia y que nosotros mismos llevemos esa historia a su consumación.

Esta es la vida cristiana; esta vida cristiana se realiza a través de un camino, se realiza a través de un proceso. Hay momentos fuertes del encuentro con Dios; por ejemplo, el sagrado Bautismo y fundamentalmente ese, el Bautismo; a través del Bautismo se aplican a nosotros los méritos infinitos del amor de Cristo en la cruz y la gloria infinita de Cristo resucitado; este es un momento fuerte, pero la realización del plan de Dios en nosotros es un camino, no sucede instantáneamente. ¿Por qué no sucede instantáneamente? ¿Por qué Dios ha querido que nuestra vida sea un camino? Por una razón muy sencilla: si Dios nos transformara en un instante nosotros no tendríamos actos de nuestra voluntad para acoger esa salvación y para llevarla a su plenitud.

Desde luego que Dios podría salvarnos como costales; Dios podría cogernos como un cargador que se echa al hombro un costal y atraviesa el puente y lo descarga en el buque y estuvo salvado el cristiano. Así nos puede salvar y quizá haya personas salvadas así.

Pero Dios no quiere que sea esa la obra de la salvación en nosotros, porque Él precisamente nos creó con un pensamiento y nos creó con una voluntad; y ese entendimiento y esa voluntad sólo se realizan temporalmente. Entonces son los actos sucesivos de nuestra voluntad de acuerdo con el ser creatural que Dios nos ha otorgado, son los actos sucesivos de nuestra voluntad los que van desplegando la fuerza de la salvación de Dios.

Aquí puede servir una comparación: imagínese que muere un hombre muy adinerado, un gran empresario; el hombre más genial para los negocios, ha amasado una cuantiosa fortuna y hay muchos proyectos que están en marcha en sus fábricas y en sus empresas. Este hombre deja todo en herencia a sus hijos, pero supongamos que el día en que el abogado le comunica al hijo: “tú has recibido la herencia más grande que pueda soñar humano alguno”; en el momento en que el abogado le comunica al hijo: “tú vas a recibir la herencia”; ese mismo día el muchacho en un accidente se murió. Cuando se murió evidentemente la plata era suya y los proyectos de desarrollo estaban en sus manos, pero no alcanzó a hacer nada, no hizo nada, no disfrutó esa herencia, no llevó a cabo esas posibilidades.

De alguna manera algo semejante es lo que sucede en nuestra vida cristiana; tú tienes que mostrar qué es lo que vas a hacer con ese Espíritu que Dios te da, o mejor, Dios muestra cuál es ese Espíritu en el caminito